Las noticias se precipitan en la emponzoñada cuenca del río Limia y en el vertedero donde va a parar su contaminación: el embalse de As Conchas (Ourense), donde entre el 23 y el 25 de mayo, y en medio de un nuevo episodio de cianobacterias, se celebró un torneo nacional de remo modalidad “barco dragón”, tal y como entonces denunciaron los vecinos. Esto ocurrió a pesar de la demanda judicial pionera, por vulneración de derechos fundamentales, que presentaron en marzo habitantes de la zona contra la Xunta de Galicia, la Confederación Hidrográfica Miño-Sil y varios Ayuntamientos. Una causa que se juzgará sorprendentemente rápido: el próximo 13 de junio.

Según los informes periciales que acompañan la demanda, el agua de As Conchas, castigada por décadas de vertidos de excrementos procedentes de las macrogranjas de cerdos y pollos que ha autorizado el Gobierno gallego, contiene en algunas muestras hasta 97 millones de bacterias “muy peligrosas” por litro. Después de semanas de contaminación visible y de extenderse la alarma, con fotos de agua espesa y verde multiplicadas por las redes sociales, al fin las autoridades competentes han decretado el nivel 3 de alerta, el más alto, y ha aparecido un cartel que prohíbe “el baño y las actividades acuáticas” en la playa fluvial de Portoquintela (Bande).