Opción A: desmantelar la Unión Europea. Opción B: cerrarla y abrir una versión mini. Sea como sea, decir adiós a la actual UE. Los dos “escenarios” están descritos en The Great Reset —es decir, “El Gran Reinicio” o, en lenguaje de la era digital, “El Gran Reseteo”—, un documento de los laboratorios de ideas Ordo Iuris, de Polonia, y Mathias Corvinus, de Hungría, respaldado por Vox y otros partidos de su cuerda. Habitualmente instalado en una vaga retórica contra los “burócratas de Bruselas”, el apoyo al informe es un drástico avance en concreción sobre los planes europeos del tercer partido de España. The Great Reset, que los dos think tanks están promoviendo como hoja de ruta de la ultraderecha a escala europea, está lejos de ser una perorata nacionalista o una vaga declaración de intenciones. Es un plan, ordenado y detallado, para reducir a cenizas la actual UE.

Entre los efectos del Brexit hay uno inopinado. “Los exiters [partidarios de salir de la UE] prácticamente han desaparecido", explica Anna López, doctora en Ciencia Política y autora del ensayo La extrema derecha en Europa (Tirant, 2025). Los ultras, analiza López, han interiorizado las ventajas de estar en la UE por dos motivos: uno, económico, porque garantiza “recursos, visibilidad y financiación”; otro, electoral, porque “disputar la idea de Europa política y simbólicamente” es preferible a dar la batalla por su salida. Así que los partidos de esta familia, añade la investigadora, han optado por aparcar los discursos de salida y sustituirlos por la apelación a la nostalgia de una Europa “idealizada” que habría sido “fuerte, próspera y cristiana” y que se ha fastidiado —sostienen— por el embate de una burocracia tomada por el progresismo y una inmigración musulmana fuera de control.