Este verano, la ciudadanía europea, y en particular la española, está pagando dos veces el precio de depender de los combustibles fósiles. Primero, lo pagamos en las gasolineras. Debido a la situación geopolítica y las olas de calor, solo en los meses de verano en España, el precio medio de la gasolina ha subido un 18%; el diésel un 21, 4% y el de la electricidad un 17%.

El precio de venta de la gasolina ha alcanzado su máximo anual en España con 1,835 euros por litro.

Este carburante es un 2,2% más caro que cuando las medidas entraron en vigor el pasado 22 de marzo.