Tras el colapso del bloque comunista, EE. UU. rubricó su hegemonía global, mientras en Afganistán crecía una amenaza que pronto cambiaría el rumbo de la historia

Tras el colapso del bloque comunista, EE. UU. rubricó su hegemonía global, mientras en Afganistán crecía una amenaza que pronto cambiaría el rumbo de la historia

La respuesta al 11-S redefinió la política exterior de EE. UU. y acabó alterando el prestigio, la cohesión interna y el papel de la primera potencia en el mundo