El rey padecía anemia hemolítica, una enfermedad de la sangre que se manifiesta en una destrucción anormalmente rápida de los glóbulos rojos.

El soberano llevaba en el trono desde 1991 y le sucederá su hijo, el príncipe Haakon, cuya esposa, la princesa Mette-Marit ha sido trasplantada de pulmón

El monarca había sido hospitalizado por complicaciones vinculadas con una enfermedad hematológica y una infección bacteriana; el fallecimiento lo confirmó el Palacio Real de Oslo