El rey Harald V y la reina Sonia de Noruega a su llegada a un banquete de gala en Copenhague en 2022. (Mads Claus Rasmussen/Ritzau Scanpix/via REUTERS)La figura del fallecido Harald de Noruega ha personificado durante décadas la resistencia y el sentido del deber en la monarquía escandinava. Reconocido como el monarca más longevo en ejercicio de la última era, ha mantenido una agenda oficial imparable incluso cuando la edad y la salud han supuesto un claro desafío.Su reinado se ha visto marcado por un compromiso férreo y por la inquebrantable voluntad de afrontar no solo sus propios problemas médicos, sino también las profundas crisis institucionales que han sacudido la Casa Real noruega en los últimos tiempos. El rey Harald de Noruega pronuncia un discurso durante una cena de gala en el Palacio con motivo de la visita de Estado de la pareja presidencial islandesa, en Oslo, Noruega. 8 de abril de 2025. Fredrik Varfjell/NTB/vía REUTERSEl rey Harald ha destacado por afrontar sin vacilar los obstáculos asociados a su edad avanzada, incluidos serios problemas de movilidad, varias intervenciones cardiovasculares y la superación de un cáncer de vejiga. Pese a todo ello, hasta el final ha rechazado la posibilidad de abdicar y ha preferido mantenerse activo en la vida pública, con desplazamientos frecuentes al extranjero y el mantenimiento de un ritmo de trabajo notable.PUBLICIDADEste espíritu de perseverancia vikinga se ha visto, sin embargo, puesto a prueba por el reciente desprestigio que ha atravesado la Corona noruega, resultado tanto del mediático proceso judicial contra Marius Borg, nieto político del rey, como de los polémicos nexos de su nuera, la princesa Mette-Marit, con Jeffrey Epstein.Desde la infancia, Harald ha debido enfrentarse a situaciones extremadamente difíciles. Hijo del rey Olav y la princesa Marta, ha sido el primer príncipe nacido en Noruega en más de cinco siglos, hecho decisivo para la consolidación de la nueva monarquía nacional tras la independencia respecto a Suecia. Su temprana vida estuvo marcada por el trauma del exilio, obligado a abandonar Noruega a los tres años por la invasión alemana de 1940. Junto a su madre y sus hermanas, resistió en Estados Unidos durante cinco años, hasta el regreso triunfal de la familia real en 1945, celebrado con fervor por la sociedad noruega.PUBLICIDADImagen de Archivo del rey Harald V de Noruega. (