Ante un movimiento telúrico, conservar la calma y actuar con rapidez puede ser clave para reducir el riesgo de sufrir lesiones.

Revisar posibles daños en las edificaciones, mantenerse preparado ante réplicas, establecer puntos de encuentro y evitar rescates improvisados.

Identificar zonas seguras y saber dónde refugiarse durante un sismo son aspectos fundamentales para reducir riesgos y proteger a toda la familia.