No hace tanto, apenas diez años, nos conmovían los menores migrantes que intentaban llegar a Europa, los menores ahogados en las playas, los menores huérfanos, los menores solos sin familia. Eran niños, los veíamos como nuestros niños, pedíamos que el Estado se hiciera cargo, ofrecíamos nuestra solidaridad, Refugees Welcome! A la vuelta de unos años, el “mena” como clase peligrosa ha calado

No hace tanto, apenas diez años, nos conmovían los menores migrantes que intentaban llegar a Europa, los menores ahogados en las playas, los menores huérfanos, los menores solos…

No es incompatible pedir una política migratoria que sea ordenada y proteger los derechos de los y las menores.