Lo que durante años venia buscando instalar la diplomacia tradicional obtuvo una inesperada visibilidad a través del acontecimiento deportivo más seguido del planeta.

La victoria argentina sobre Inglaterra volvió a poner la gran causa nacional en el centro de la escena y expuso, una vez más, su utilización política.

Si el fútbol fuese solamente once personas contra otras once personas corriendo detrás de una pelota, nadie estaría discutiendo hoy sobre la soberanía de las Islas Malvinas. Esa…