BARCELONA (AP) — Hace casi dos décadas, el fotógrafo Joan Monfort no le dio mayor importancia a una sesión en la que un adolescente Lionel Messi bañaba a un adorable bebé en una bañera de plástico.

Este domingo dejará de ser una amable anécdota porque el campeón del mundo y el futbolista que aspira a sucederle compartirán por primera vez un terreno de juego

Lo que comenzó como una campaña solidaria terminó convirtiéndose, casi veinte años después, en una de las historias más singulares del futbol.