El poema clásico se transforma, en manos del director, en una elegía que abandona la épica del regreso para explorar la culpa del superviviente, la deuda con los muertos y el relevo generacional

Ofrece la misma odisea que Camerini pero con todas sus cicatrices y un fino envoltorio de tristeza mayúscula por el tiempo ido entre juegos y malicias de los dioses

Odiseo no llega a Ítaca porque no es capaz de ser el hombre que un día dejó su isla para luchar en Troya. Han pasado demasiadas muertes. Demasiada sangre. Demasiadas tretas