La ausencia del actual líder supremo iraní Mojtaba Jamenei en las ceremonias fúnebres de su padre, Ali Jamenei, suscitó interrogantes sobre su salud y el temor a un asesinato, además de indicar que podría desempeñar una función muy diferente como número uno en comparación con su todopoderoso antecesor. Las maratónicas ceremonias fúnebres de Ali Jamenei, asesinado el 28 de febrero en un ataque aéreo el primer día de la guerra lanzada por Estados Unidos e Israel contra Irán, culminaron el jueves en la ciudad santa de Mashhad, con la asistencia de numerosas figuras clave de la república islámica a su entierro. Entre los presentes se encontraban el presidente del parlamento y principal negociador en las conversaciones con Estados Unidos, Mohammad Bagher Ghalibaf, el influyente presidente del Tribunal Supremo, Gholamhossein Mohseni Ejei, y el hijo mayor de Ali Jamenei, Mostafa Jamenei.

Autoridades esperan que 15 millones de personas asistan a la ceremonia. Una de las grandes cuestiones será la presencia o ausencia de su hijo Mojtaba.

Su hijo y su sucesor, Mojtaba Jamenei, sigue sin haber sido visto en público, desde su nombramiento en marzo