Calles vacías, además de una ciudadanía en constante alerta fueron los síntomas del fenómeno que sometió a dos municipios enteros el 4 y 5 de julio.

Pese al refuerzo de patrullajes y al llamado oficial a mantener la normalidad, algunos comerciantes prefirieron no abrir por temor a represalias.

El alcalde de Barranquilla reaccionó a las intimidaciones que llevaron a algunos negocios a no abrir este sábado por temor a represalias.