NoticiaCalles vacías, además de una ciudadanía en constante alerta fueron los síntomas del fenómeno que sometió a dos municipios enteros el 4 y 5 de julio.Recorridos periodísticos realizados durante la jornada mostraron negocios con las esteras abajo en casi todos los barrios de Soledad y Barranquilla. Foto: Guillo González / KRONOS06.07.2026 14:01 Actualizado: 06.07.2026 14:01
Siendo hoy 6 de julio de 2026, Barranquilla y Soledad rememoran con consternación lo que vivieron durante el pasado fin de semana en los territorios. Sin toque de queda, ni restricciones oficiales, centenas de comerciantes decidieron no abrir sus negocios y miles de ciudadanos modificaron sus rutinas ante la circulación de panfletos y mensajes intimidatorios atribuidos a estructuras criminales. LEA TAMBIÉN EL TIEMPO hizo un recorrido por las afectaciones y escuchó decir a los ciudadanos muchas veces la curiosa comparación del panorama al decir que esto fue una “mini-pandemia”.El fenómeno comenzó a tomar forma entre el jueves y viernes, pero ya desde el martes 30 de junio empezaron a circular mensajes que advertían de posibles acciones violentas contra comerciantes, tenderos, conductores de motocarros y otros sectores económicos que decidieran operar.Aunque las autoridades insistieron en que no existían motivos para suspender actividades y desplegaron operativos especiales, el temor terminó imponiéndose en numerosos sectores.Recorridos periodísticos realizados durante la jornada mostraron negocios con las esteras abajo en casi todos los barrios de Soledad, especialmente en sectores de ‘Soledad La Vieja’ como Hipódromo, Porvenir y Las Ferias. En Barranquilla también se reportaron cierres en zonas comerciales del suroriente y suroccidente, mientras que en otras áreas algunos comerciantes decidieron abrir, aunque bajo una evidente sensación de incertidumbre.Una seguridad cada vez más tensionadaLo ocurrido no puede entenderse únicamente a partir de los panfletos. Las amenazas aparecieron en medio de una coyuntura de seguridad que ya venía generando preocupación entre autoridades, comerciantes y ciudadanía.Negocios en Soledad. Foto:Guillo González /KronosEn las últimas semanas se ha registrado un alza en los homicidios, hechos asociados a extorsión y alertas sobre disputas entre organizaciones criminales con gran presencia en Barranquilla y su área metropolitana.La Defensoría del Pueblo advirtió este fin de semana que la situación de violencia en Barranquilla y municipios vecinos ha mostrado un deterioro progresivo, atribuido a confrontaciones entre grupos como Los Costeños, Los Pepes y estructuras surgidas de divisiones internas de estas organizaciones, entre ellas la denominada "La Nueva Generación" o "Los del Freseo".Según esa entidad, la disputa por el control territorial y las rentas criminales no solo estaría impactando las estadísticas de homicidios, sino que también ha comenzado a afectar aspectos cotidianos como la movilidad, el comercio y la percepción de seguridad de la población.Por eso, cuando aparecieron los mensajes intimidatorios, estos encontraron una ciudadanía que ya venía observando con preocupación el aumento de los hechos violentos. ‘Yo no sé si es verdad o es mentira, pero con todo lo que está pasando no seré yo quién me arriesgue’, dice una declaración recogida por esta casa editorial al dueño de una panadería que atendía por una ventana y con las esteras abajo.La respuesta de Ejército, Policía y GaulaConforme avanzaron las horas, la reacción institucional se concentró en tratar de evitar que las amenazas derivaran en hechos concretos. De hecho, desde muy temprano el sábado emitieron un comunicado haciendo un llamado a abrir los negocios, pero la mayoría no le dio bola.Los operativos se concentraron especialmente en zonas comerciales y sectores estratégicos. Foto:AlcaldíaLa Policía Metropolitana de Barranquilla, el Ejército Nacional y unidades del Gaula reforzaron patrullajes, instalaron puestos de control y desplegaron dispositivos especiales de vigilancia en sectores comerciales considerados sensibles. Las autoridades insistieron en que se mantenía el control institucional del territorio y que las investigaciones buscaban establecer quiénes estaban detrás de los mensajes.Desde la Alcaldía de Soledad también se pidió a comerciantes y ciudadanos no ceder ante las intimidaciones, mientras que la Gobernación del Atlántico desarrolló reuniones de seguimiento para evaluar los reportes de orden público y coordinar acciones con la Fuerza Pública.Lo bueno dentro de todo lo malo es que el hecho más significativo del fin de semana no fue una confrontación armada ni una acción violenta de gran magnitud. No obstante, no es de menospreciar la capacidad que tuvieron las amenazas para modificar el comportamiento de una parte importante de la población.Las cifras que presentó la PolicíaMientras una parte del comercio permanecía cerrada por precaución, la Policía Metropolitana divulgó un balance operativo con el que buscó evidenciar presencia y resultados en las calles.La Alcaldía pidió a comerciantes y ciudadanos mantener sus actividades, pero el miedo se impuso. Foto:AlcaldíaDe acuerdo con el reporte oficial, durante el fin de semana fueron capturadas 53 personas por diferentes delitos, de las cuales 45 fueron sorprendidas en flagrancia y ocho mediante orden judicial.Asimismo, fueron incautadas 11 armas de fuego, 129 armas blancas y recuperadas siete motocicletas que habían sido reportadas como hurtadas.La institución también informó que a través de la línea de emergencias 123 recibió 2.978 llamadas ciudadanas. De estas, 281 estuvieron relacionadas con riñas, 297 correspondieron a alteraciones de la tranquilidad y 63 a casos de violencia intrafamiliar.En materia de convivencia se realizaron seis desmontes de equipos de sonido tipo pick-up, se impusieron 448 comparendos y 114 personas fueron trasladadas a la Unidad de Convivencia y Justicia. Según el comandante de la Policía Metropolitana, Miguel Camelo Sánchez, estos resultados reflejan el despliegue permanente de las capacidades operativas de la institución en Barranquilla y su área metropolitana.El tinte político del episodioLa situación también produjo reacciones en el plano político. A través de su cuenta de X, el presidente electo Abelardo De La Espriella se pronunció en rechazo a lo sucedido en la costa norte colombiana.Presidente, recibimos esta noticia con mucho beneplácito y esperanza. Colombia necesita decisiones firmes en materia de seguridad y justicia, y el liderazgo del Presidente de la República es fundamental para respaldar a quienes, desde las regiones, enfrentamos este desafío todos… https://t.co/XOseLDb6FA— Alejandro Char (@AlejandroChar) July 5, 2026









