Noticia Exclusivo suscriptores Luis Trejos hace un análisis que parte de una realidad documentada durante los últimos meses por autoridades y organismos de control.Junio cerró con más de 110 homicidios en Barranquilla y su área metropolitana, convirtiéndose en el mes más violento del año. Foto: EL TIEMPO06.07.2026 15:01 Actualizado: 06.07.2026 15:01

Primero fueron las amenazas contra canchas populares y escenarios deportivos. Después vinieron contra comerciantes, tenderos, transportistas y otros sectores económicos. El pasado fin de semana, cuando decenas de negocios cerraron, una sensación de incertidumbre se extendió por amplios sectores de Barranquilla y Soledad. Todo eso por un panfleto. LEA TAMBIÉN Las autoridades desplegaron operativos especiales y sostuvieron que no existían motivos para suspender actividades. Sin embargo, el temor terminó imponiéndose en numerosos sectores, especialmente en zonas comerciales de Soledad, donde establecimientos decidieron no abrir sus puertas pese a la presencia institucional.Para Luis Trejos, investigador y experto en seguridad urbana, entender este fenómeno exige mirar más allá del panfleto.“Lo primero que hay que tener en cuenta es que Barranquilla y el área metropolitana están atravesando un contexto de alta inseguridad, que tiene dos manifestaciones muy particulares. Uno es el homicidio y el otro es la extorsión”, señaló.Su análisis parte de una realidad que viene siendo documentada durante los últimos meses por autoridades y organismos de control. Con un aumento sostenido de los homicidios y la persistencia de las economías criminales asociadas a la extorsión, ninguna variable se puede ignorar.Los homicidios y la extorsión como telón de fondoJunio cerró con más de 110 homicidios en Barranquilla y su área metropolitana, convirtiéndose en el mes más violento del año. Además, ese periodo estuvo marcado por tres masacres y un incremento significativo frente a las cifras registradas durante el mismo mes de 2025.Junio cerró con más de 110 homicidios en Barranquilla y su área metropolitana. Foto:El TiempoParalelamente, la Defensoría del Pueblo advirtió recientemente que la disputa entre diferentes estructuras criminales está generando afectaciones que ya trascienden las estadísticas de violencia y alcanzan actividades económicas y dinámicas cotidianas de la ciudadanía.Según Trejos, es precisamente ese entorno de violencia el que le otorga credibilidad a las amenazas.“Muchas de las personas, instituciones que son amenazadas, asumen que la amenaza es creíble y es real y por eso no se arriesgan a ir en contravía de lo que esos panfletos les ordenan o les dicen que deben hacer o no hacer”, explicó.La confianza en que la amenaza puede concretarse no surge entonces del documento difundido por redes sociales en sí mismo, sino de un historial reciente de homicidios, atentados, extorsiones y disputas criminales que ha sido ampliamente conocido por la opinión pública.La aparición de un nuevo actor criminalDurante las últimas semanas, la Policía Metropolitana ha identificado la aparición de una estructura denominada ‘La Nueva Generación’, señalada de estar integrada por antiguos miembros de Los Costeños y de disputar espacios de control criminal en Barranquilla y municipios vecinos.Un panfleto del grupo insurgente en cuestión. Foto:Redes socialesSu nombre ha aparecido en distintos panfletos y amenazas dirigidas a sectores económicos y sociales. Incluso las autoridades investigan mensajes en los que esta organización habría intentado atribuirse acciones violentas y advertencias contra comerciantes y conductores.Para la ciudadanía, esta situación genera una percepción adicional de incertidumbre. La aparición de un nuevo actor implica nuevas disputas por rentas ilegales y control territorial, escenarios que históricamente suelen traducirse en mayores niveles de violencia.La credibilidad de las autoridades, bajo presiónOtro de los elementos señalados por Trejos apunta a la relación entre la ciudadanía y las instituciones encargadas de garantizar la seguridad.Pese a los pronunciamientos oficiales, la gente no confía. Foto:EL TIEMPO“Aquí también se evidencia una pérdida de legitimidad y credibilidad de las autoridades que no logran convencer a los ciudadanos de que su acción está siendo contundente”, afirmó. La observación resulta particularmente relevante a la luz de lo ocurrido durante el fin de semana.Pese a los pronunciamientos oficiales y al despliegue de operativos por parte de la Policía, el Ejército y el Gaula, numerosos comerciantes decidieron mantener cerrados sus negocios. En algunos sectores, la decisión fue asumida como una medida de autoprotección frente a una eventual represalia criminal.Más que una validación explícita del mensaje criminal, lo que se observó fue una evaluación pragmática del riesgo por parte de quienes podían resultar afectados.El análisis de Trejos permite además entender por qué los grupos criminales recurren cada vez más a este tipo de mecanismos.“Las personas entonces deciden mejor abstenerse sea de realizar la actividad física o la actividad comercial para no ser sancionados por medio del uso de la violencia por parte de estos grupos criminales”.Desde esa perspectiva, el éxito de un panfleto no se mide por el número de personas que lo reciben, sino por la cantidad de ciudadanos que modifican su comportamiento después de leerlo.Luis Fernando Trejos, investigador barranquillero sobre temas de seguridad. Foto:Vanexa Romero / EL TIEMPOEso fue precisamente lo que ocurrió con las amenazas contra escenarios deportivos y lo que volvió a evidenciarse durante el reciente episodio que afectó al comercio en Barranquilla y Soledad. En ambos casos, el efecto principal no fue un hecho violento de gran magnitud, sino la alteración de actividades cotidianas por parte de la población. LEA TAMBIÉN Por eso, concluye Trejos, mientras persistan las condiciones de inseguridad que hoy afectan a Barranquilla y su área metropolitana, las amenazas seguirán encontrando receptividad en la población que ‘no sale por si las moscas’.También te podría interesar:#ElTiempo #NoticiasColombia #ÚltimaHora Foto:EL TIEMPO Sigue toda la información de Colombia en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.