La sentencia sostiene que con sus vídeos el empleado rompe la confianza laboral, lo que justifica plenamente el despido.

La sentencia sostiene que con sus vídeos el empleado rompe la confianza laboral, lo que justifica plenamente el despido.

El Tribunal Superior de Justicia de Baleares confirma la procedencia de la destitución del trabajador porque “rompió la confianza laboral”