Tras el histórico partido, casi el diez por ciento de la población de la capital se volcó a la explanada del Palacio Real. Hasta el príncipe participó de la celebración.

Cuatro veces se han visto las caras desde 1988 con un balance de dos empates y dos derrotas para la Canarinha.

Bajo una temperatura que será insoportable, los vikingos buscarán ante Brasil remar hacia cuartos de final y hundir al pentacampeón