El desastre ocurre precisamente cuando comenzaban a surgir expectativas de una eventual transición política

Dos sismos sepultaron en 39 segundos edificios en La Guaira y Caracas, dejaron al menos 1.430 muertos y desnudaron décadas de abandono institucional.

El mundo reaccionó con la urgencia que la crisis venezolana llevaba demasiado tiempo esperando