Organización, hospitalidad, ambiente y un estadio convertido en uno de los grandes escenarios del torneo marcaron el regreso de Monterrey a una Copa del Mundo.

Tunecinos, suecos, japoneses y surcoreanos dejaron su sello en la ciudad; ahora, cerca de 20 mil neerlandeses prometen cerrar festivamente la sede.

El Estadio Monterrey albergó tres partidos de fase de grupos y, tras recibir a Países Bajos-Marruecos por 16avos, se despedirá de la cita internacional