MONTERREY / ENVIADO | Monterrey se despedirá como sede de la Copa del Mundo con uno de los partidos más atractivos de los Octavos de Final, cuando Países Bajos y Marruecos se enfrenten en un duelo de alto calibre futbolístico que también promete un gran espectáculo en las tribunas.La llegada de cerca de 20 mil aficionados neerlandeses, famosos por convertir cada Mundial en una auténtica fiesta naranja, volverá a llenar de color las calles de la ciudad y servirá como el broche de oro para las aficiones que han pasado por la Sultana del Norte durante el torneo.Te puede interesar: Países Bajos ilusiona a Monterrey, aunque su historia con México es agridulceY es que, más allá de compartir la misma pasión por sus selecciones, cada afición ha mostrado una personalidad distinta. Desde el apoyo incondicional de los tunecinos, pasando por la marea amarilla de los suecos, el orden ejemplar de los japoneses y el ambiente festivo que generó la numerosa comunidad surcoreana, Monterrey ha sido testigo de diferentes formas de vivir el futbol.A continuación, un recuento de las aficiones que han visitado la ciudad y las características que las hicieron destacar, tanto por la manera de alentar a sus equipos como por su comportamiento dentro y fuera del estadio.La primera afición que conoció Monterrey fue la de Túnez, cuyos seguidores acompañaron a su selección en dos encuentros disputados en la ciudad.Aunque nunca dejaron de alentar durante los partidos, los aficionados tunecinos fueron minoría en ambos compromisos y el hecho de que su selección perdiera los dos encuentros fue apagando poco a poco el entusiasmo que habían mostrado desde su llegada al estado.Aun así, los cánticos y el respaldo hacia su equipo estuvieron presentes hasta el silbatazo final de cada compromiso, mostrando la fidelidad que caracteriza a esta afición.La afición sueca fue la encargada de darle el primer gran colorido mundialista a Monterrey.Los llamados "vikingos" convirtieron las calles en una auténtica marea amarilla durante los días previos a su encuentro, recorriendo distintos puntos de la ciudad con banderas, camisetas y los tradicionales cánticos escandinavos.Siempre alegres, accesibles con otros aficionados y respetuosos, los seguidores suecos combinaron la pasión por su selección con una conducta ejemplar, convirtiéndose rápidamente en una de las imágenes más representativas de los primeros días del Mundial en la ciudad.Si hubo una afición que llamó la atención por su comportamiento fue la japonesa.En mayor número que los seguidores de Suecia y Túnez, los aficionados nipones llenaron Monterrey de sonrisas, fotografías y muestras constantes de entusiasmo, siempre con una actitud amable y respetuosa.Su disciplina también quedó reflejada en el ingreso al estadio, donde respetaron las filas en todo momento y siguieron cada una de las indicaciones del personal organizador sin generar contratiempos.Y una vez terminado el partido, mantuvieron viva una tradición que ya es conocida en todo el mundo: recogieron la basura de las gradas antes de abandonar el inmueble, un gesto que volvió a ganarse el reconocimiento de aficionados de distintas nacionalidades.La afición surcoreana fue, probablemente, la que más transformó el ambiente de Monterrey hasta ahora.Además de los miles de seguidores que viajaron desde Asia, la importante comunidad coreana establecida desde hace años en Nuevo León permitió que las tribunas y las calles se llenaran de camisetas rojas, banderas y cánticos prácticamente desde varios días antes del encuentro.Te puede interesar: Pesquería: la pequeña Corea que vivirá su Mundial en MonterreyMás efusivos que los aficionados japoneses, los seguidores de Corea del Sur hicieron sentir constantemente su apoyo con tambores, porras y un ambiente festivo que acompañó a la selección durante toda su estancia en la ciudad.La combinación entre los visitantes y la comunidad coreana residente convirtió a Monterrey en una especie de segunda casa para el conjunto asiático, generando uno de los ambientes más intensos que ha vivido la sede mundialista.El último capítulo en la historia mundialista de Monterrey tendrá como protagonistas a los aficionados de Países Bajos.Con una expectativa de alrededor de 20 mil seguidores neerlandeses en la ciudad, la famosa "Marea Naranja" promete convertir las calles, las plazas y el estadio en una auténtica fiesta, tal y como lo ha hecho durante décadas en las Copas del Mundo.Con sus característicos atuendos color naranja, música, cánticos y un ambiente festivo que los distingue entre las aficiones más reconocidas del planeta, los neerlandeses buscarán impulsar a su selección en el duelo frente a Marruecos y, al mismo tiempo, poner el broche de oro al colorido que ha acompañado a Monterrey durante su histórica participación como sede del Mundial.
Monterrey recibió fans de todos los estilos; ahora llega la fiesta naranja de Países Bajos
Tunecinos, suecos, japoneses y surcoreanos dejaron su sello en la ciudad; ahora, cerca de 20 mil neerlandeses prometen cerrar festivamente la sede.















