Ya no es solo la política. La naturaleza también está siendo inmisericorde con el país. Pero no todo es negativo: la desgracia ha despertado la solidaridad.

Las tragedias no distinguen de ideologías y hoy lo que se impone es la ayuda a Venezuela, un país demasiado castigado.

Primero el p�nico, luego la desolaci�n y despu�s el desamparo. Habitantes de La Guaira, estado costero destruido por la naturaleza por segunda vez en apenas 27 a�os, clamaron...