28/06/2026 a las 03:21h.

Cuando varios corrimientos de tierra dejaron sepultado en 1999 el estado de Vargas, hoy La Guaira, el comandante se presentó trajeado ante las cámaras para dar un discurso a la nación. A pesar de la tragedia, estaba exultante y no lo podía disimular. En la ... víspera, horas antes de que la tierra se desprendiera, había ganado el referéndum que aprobaba la nueva Constitución que apuntalaba los cimientos de un nuevo régimen. A Chávez no le importaron los partes meteorológicos. «Si la naturaleza se opone, lucharemos contra ella y haremos que nos obedezca», dijo, citando la famosa frase que pronunció Bolívar tras el terremoto de Caracas de 1812. Las constituciones y las catástrofes se unían de forma siniestra en la historia venezolana. Si Bolívar culpó a la Constitución de 1811 y al terremoto de 1812 del fin de la Primera República, la Cuarta terminaba con la Constitución y el alud de 1999. Lo reconoció Chávez en su alocución televisada: una tragedia había enlutado a Venezuela en el día de su renacimiento, qué cosas, qué signos de estos tiempos. Era el fin y el comienzo. Terminaba una era nefasta, la república oligárquica que había traicionado al pueblo venezolano, y empezaba una nueva, la suya, la bolivariana.