Las elecciones por fin terminaron y, tras semanas de tensión extrema y actas impugnadas, ya tenemos un nuevo presidente electo. Sin embargo, la foto final de las urnas no cambia por más que ya haya un ganador: el Perú sigue partido exactamente por la mitad. Haber ganado por un puñado de votos no borra el verdadero problema de fondo. Vivimos en un país donde una mitad de la población no entiende las razones de la otra mitad.

La ajustada victoria de Keiko Fujimori no responde a una reconfiguración social ni a un mandato ideológico incuestionable, sino al reflejo de un mapa electoral fracturado y al…

Aun si los mecanismos institucionales resuelven la disputa, no resolverán la fractura. Un país que termina 50.11% contra 49.89% no está ante un empate técnico: está ante un mapa.

Las elecciones por fin terminaron y, tras semanas de tensión extrema y actas impugnadas, ya tenemos un nuevo presidente electo. Sin embargo, la foto final de las urnas no cambia…