Tras la votación, los partidos de derecha gritaron “Send them back!” (envíenlos de vuelta), mientras que los eurodiputados en desacuerdo con la normativa corearon “Shame on you” (dan vergüenza).

El Gobierno de Pedro Sánchez se abstuvo en la votación al considerar que la propuesta introduce una figura con escasa definición legal.

Los eurodiputados votaron 418 a 218 a favor de una reforma destinada a aumentar las deportaciones