Con sede en un país que nunca mostró interés por el fútbol, la Copa del Mundo 2026 se convirtió en la gran vidriera política de Donald Trump. Mientras el gobierno estadounidense intenta presentar los valores MAGA como sentido común global, las deportaciones, los controles migratorios selectivos y la persecución de extranjeros exponen el costado más oscuro de un circo que se parece a Argentina 78′.

El Gobierno de Donald Trump puso en marcha la política migratoria que anticipó para la Copa del Mundo. Aplica a hinchas, selecciones y hasta árbitros.

La figura del presidente de EE.UU. planea sobre un Mundial politizado, impactado por la mano dura migratoria de Trump y agitado por la guerra de Irán