El Ayuntamiento de la capital balear inició este proceso a finales de febrero, cuando en el recinto pernoctaban hasta 226 ciudadanos.

Con el paso de los años, las intalaciones fueron ocupadas progresivamente por personas sin alternativa habitacional

Un juzgado autorizó el pasado mayo el desalojo forzoso del recinto por problemas de seguridad y riesgo para sus residentes