Ante la alerta de seguridad por el vuelo de drones no autorizados durante el Mundial, EE.UU. diseñó una estrategia para neutralizarlos y derribarlos.

Los sistemas han costado 365 millones de dólares y las autoridades están listas “para derribar” cualquier vehículo que viole las zonas de prohibición

La estrategia se ha concentrado en poder detectar, ver y controlar drones no autorizados.