El peor escenario contemplado por las autoridades estadounidenses en el Mundial 2026 tiene como protagonista a uno o varios drones. Para evitarlo, han diseñado una estrategia multimillonaria destinada a neutralizar y derribar cualquier aparato no autorizado que sobrevuele estadios o ‘fan zones’ del torneo futbolístico que arranca este jueves.
El campeonato, que en suelo estadounidense arranca este viernes y que ha sido clasificado como un evento de seguridad nacional, supone una prueba importante para establecer si el Gobierno es capaz de proteger los estadios abarrotados, con la amenaza de los drones encabezando la lista de preocupaciones con vistas a esta Copa del Mundo.
“Uno de las mayores temores es que alguien intente volar un dron con explosivos hacia uno de los eventos del Mundial”, dice a EFE Jeff Flohr, del Departamento del Alguacil del condado de King, una de las agencias encargadas de velar por la seguridad de Seattle (Washington), que albergará seis partidos.
Estados Unidos ha invertido unos 365 millones de dólares en sistemas destinados a crear un escudo tecnológico que permita detectar amenazas planteadas por las aeronaves, que han probado su efectividad de ataque en guerras como la de Ucrania e Irán.













