Pocos eventos internacionales han significado un desafío de seguridad tan grande como el Mundial de Fútbol que organizan Estados Unidos, México y Canadá. Con 16 estadios distribuidos en esas tres naciones, 104 partidos y un contexto mundial convulso, los anfitriones han invertido millones de dólares para garantizar que el megaevento deportivo transcurra sin sobresaltos. La meta es evitar riesgos, sobre todo en un momento en que drones y otros avances tecnológicos pueden convertirse en armas sofisticadas capaces de causar una gran destrucción.Conforme a los criterios deTipo de trabajo: AnálisisInterpretación de las noticias basada en evidencia, incluyendo data y proyecciones posibles en base a eventos pasados.