Para Alejandro Castañeda, presidente de Andeg –gremio de las generadoras térmicas–, es clave que para el final del año entren en operación al menos dos de las plantas regasificadoras que se tienen contempladas. ¿Por qué?

Un fenómeno climático de sequías de alta intensidad, como se prevé para el segundo semestre de 2026, crea un riesgo inminente para la prestación del servicio de luz.

Ante la escasez de lluvias que se avecina, estas plantas se convierten en el blindaje indispensable para evitar un racionamiento de energía.