Análisis Exclusivo suscriptores La combinación de un déficit de energía firme, retrasos en proyectos y una deuda del Gobierno con el sector configura una tormenta perfecta. Foto: iStockPERIODISTA ECONÓMICA23.05.2026 23:01 Actualizado: 23.05.2026 23:01
A medida que crece la probabilidad de que el fenómeno de El Niño se anticipe para el trimestre de mayo a julio con una intensidad que podría oscilar entre fuerte y muy fuerte, aumentan de forma paralela las alertas por un posible racionamiento eléctrico en el país.La gravedad de la situación no es menor. El propio ministro de Minas y Energía, Edwin Palma, reconoció recientemente que la combinación de varios factores, como El Niño y el déficit de energía en firme, “configura un escenario de riesgo inminente para la prestación continua del servicio de energía eléctrica” de cara al próximo año.Esta advertencia coincide con las persistentes alertas de Alejandro Castañeda, presidente de la Asociación Nacional de Empresas Generadoras (Andeg), quien ha señalado que el riesgo real de un racionamiento podría materializarse entre abril y mayo de 2027, justo cuando el sistema estará a la espera del regreso de las lluvias. LEA TAMBIÉN Foto:CAR CundinamarcaEn consonancia con este panorama, Tomás González, director del Centro de Estudios en Energía (Cree), advirtió que, si la escasez de lluvias alcanza niveles críticos, será sumamente complejo garantizar la atención plena de la demanda de energía en el país.“Llevamos más de dos años advirtiendo sobre esta amenaza y, lamentablemente, el Gobierno Nacional minimizó estas alertas. Hoy el tiempo se agota”, lamentó Camilo Sánchez, presidente de la Asociación Nacional de Empresas de Servicios Públicos y Comunicaciones (Andesco).La raíz de esta preocupación radica en las cifras de XM –operador del sistema eléctrico colombiano–, las cuales revelan que para este año ya se registra un déficit de energía del 2,3 por ciento, una brecha que se profundizará hasta alcanzar el 4,4 por ciento en 2027.Esta realidad contrasta drásticamente con la experiencia de El Niño vivido entre 2023 y 2024, cuando el país afrontó la coyuntura con un panorama opuesto gracias a un excedente de energía firme. LEA TAMBIÉN Foto:Mauricio Moreno. EL TIEMPOLa vulnerabilidad actual responde a que, durante los últimos seis años, apenas el 17,3 por ciento de la capacidad de generación comprometida en las subastas logró entrar efectivamente en operación comercial, principalmente debido a trabas de carácter ambiental y social.A este cuello de botella en la generación se suma que el 55 por ciento de los proyectos de transmisión presentan retrasos similares, lo que restringe severamente la capacidad del sistema para distribuir la energía disponible a lo largo y ancho del territorio nacional.“No hemos sido capaces de aumentar la oferta de energía al ritmo que necesita la demanda. Eso nos tiene en toda clase de problemas, sobre todo ahora que viene un fenómeno de El Niño”, aseguró Tomás González, también exministro de Minas y Energía.Para la matriz eléctrica colombiana, El Niño representa una amenaza directa y contundente, dado que entre el 65 y 70 por ciento de la generación del país depende del recurso hídrico, haciéndolo extremadamente susceptible a las sequías. LEA TAMBIÉN Foto:iStockLa meta del 82 por cientoFrente a este desafío, la Comisión de Regulación de Energía y Gas (Creg) determinó que los embalses deben alcanzar un nivel superior al 82 por ciento de su capacidad útil antes de diciembre, mes en el que arranca la temporada de verano de 2026-2027.Este porcentaje obliga al país a iniciar una estricta senda de ahorro de agua a partir de agosto de 2026 para evitar un racionamiento eléctrico a finales de este año o a comienzos de 2027.No obstante, el reto es complejo si se considera que, al jueves 21 de mayo, los embalses se ubicaban en un 65,24 por ciento de su capacidad útil, situándose todavía a unos 17 puntos porcentuales de la meta de seguridad.Para aumentar este nivel, Natalia Gutiérrez, presidenta de la Asociación Colombiana de Generadores de Energía Eléctrica (Acolgén), hizo un llamado perentorio a activar las termoeléctricas de manera inmediata.“Tenemos que empezar a prender las térmicas desde ya, ojalá sin recibir un ataque del Gobierno Nacional por estar usando gas que ya no es nacional sino importado; por eso es un gas más caro”, comentó.En este sentido, Tomás González reiteró que las plantas térmicas deben operar con la precisión de un reloj suizo, cuidando el agua de los embalses mientras se viabiliza la entrada de nueva capacidad de generación. LEA TAMBIÉN Térmica Tesorito I Foto:CelsiaNo obstante, la presidenta de Acolgén fue clara en advertir que el encendido de las térmicas provocará un incremento en los precios de la energía, porque generar con gas natural, carbón o combustibles líquidos es más costoso frente a las hidroeléctricas.“Hacemos un llamado a trabajar de manera coordinada con el Gobierno y que esto no se vuelva un ataque, porque realmente estamos prendiendo térmicas para guardar el agua, para cuidar los embalses”, agregó.Sin embargo, la viabilidad financiera de esta estrategia térmica se encuentra bajo presión. Tomás González resaltó la urgencia de que el Gobierno Nacional salde la millonaria deuda acumulada con el sector eléctrico.Este pasivo asciende a 8,2 billones de pesos por cuenta de las obligaciones de Air-e (2,7 billones de pesos), saldos pendientes de la opción tarifaria (2,2 billones de pesos), subsidios para los estratos vulnerables (1,8 billones de pesos) y acreencias de entidades oficiales (1,5 billones de pesos).El director del Cree advirtió que las empresas afectadas necesitan estos recursos para adquirir los combustibles indispensables para la generación durante El Niño, por lo que este problema financiero corre el riesgo de transformarse en una crisis energética real. LEA TAMBIÉN Foto:iStockMedidas del Gobierno NacionalPara mitigar los efectos de la sequía que se avecina, la Creg avanza en la estructuración de un paquete de medidas regulatorias. Una de ellas es la habilitación de mecanismos temporales para que las plantas no despachadas centralmente, autogeneradores y cogeneradores entreguen de forma ágil sus excedentes de energía a la red nacional.Asimismo, se plantea flexibilizar los requisitos para que los proyectos nuevos o en ampliación aporten energía durante sus fases de prueba, y se otorgará un alivio temporal a los grandes usuarios no regulados mediante la suspensión de sus compromisos mínimos de consumo.El paquete también incluye una remuneración económica a los usuarios que reduzcan voluntariamente su consumo de energía y garantías operativas para asegurar el suministro eléctrico en la región Caribe durante las labores de mantenimiento de la regasificadora de Cartagena (del 30 de julio al 3 de agosto).A propósito de estas propuestas, Alejandro Castañeda valoró positivamente los incentivos para la venta de excedentes industriales y recordó que los programas de ahorro por parte de los usuarios ya demostraron efectividad en El Niño de 2016.No obstante, el líder gremial advirtió que es indispensable implementar estas medidas con suficiente anticipación a fin de que los ciudadanos estén preparados, manteniendo a la vez un monitoreo constante sobre la evolución de El Niño para adoptar acciones adicionales si la coyuntura lo exige. 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