La combinación de un déficit de energía firme, retrasos en proyectos y una deuda del Gobierno con el sector configura una tormenta perfecta.

Reportes indican que se incrementó al 82 % la probabilidad de llegada anticipada del fenómeno de El Niño en el trimestre mayo-julio.

Un fenómeno climático de sequías de alta intensidad, como se prevé para el segundo semestre de 2026, crea un riesgo inminente para la prestación del servicio de luz.