Bolivia fue durante una década el modelo que el bolivarianismo exhibía como prueba de que otra economía era posible: crecimiento sólido, deuda barata, reservas récord, gas abundante. Hoy el país atraviesa un clima prerrevolucionario, con reservas internacionales desplomadas, escasez de combustibles, brecha cambiaria y veinte años del MAS sepultados en las urnas. No fue ideología ni mala suerte: fue la ausencia de una visión estratégica que reinvirtiera la bonanza del gas, ignorara la informalidad estructural del 80% y mirara hacia adelante. La perla se apagó cuando se acabó el recurso que nadie se preocupó en reponer.

El nuevo Ejecutivo de centroderecha de Rodrigo Paz tomó en sus primeros meses de ejercicio una serie de medidas que favorecieron a los sectores económicos privilegiados y…

El tamaño de la crisis se observa en que la policía y el ejército no logran barrer con los piquetes y liberar las rutas o arrestar a Evo. Ese es el pantano donde ahora chapalea el…