El Mundial de Fútbol de 2026 está llamado a ser el más caro de la historia y también el mayor fracaso económico de la FIFA si se cumplen los pronósticos. Las entradas medias superan los 550 dólares; la reventa ha elevado los tickets para la final por encima de los dos millones; la crisis energética y las campañas de persecución de ICE (Servicio de Control de Inmigración y Aduanas, por sus siglas en inglés) han tumbado el turismo hacia Norteamérica, con reservas por debajo que hace un año; y el desplazamiento entre estadios repartidos a tantos miles de kilómetros supone un sobrecoste extra para los aficionados que ya supera los 3.000 dólares. El mismo Trump ha dicho que no compraría las entradas.

Una nueva determinación gubernamental desilusiona a los turistas que planean asistir al evento deportivo.

Las cifras para conseguir un lugar en los estadios de la Copa del Mundo superan todos los registros anteriores, según una investigación de The Economist, y generan un debate sobre…