Convulsión en las bolsas. Las dudas sobre si sería oportuno frenar el desarrollo de la Inteligencia Artificial (IA) ante su creciente potencia e influencia, unido al repunte del precio del petróleo cerca de los 110 dólares por las disrupciones en la Península Arábiga, junto a las especulaciones de que la Reserva Federal (Fed) podría verse obligada a subir esta semana los tipos de interés, han agitado este lunes las contrataciones, primero en Europa, luego en Wall Street.Este fin de semana el fundador de Anthropic, Dario Amodei, hizo un llamamiento a echar el freno en el despliegue de la IA, que podría “tomar el control de internet en seis meses”. En la misma línea, Sam Altman, el máximo directivo de OpenAI, aplazó el plan de salida a bolsa de la compañía ante las dudas que están surgiendo sobre la exigencia de frenar el gasto para mantener el control humano sobre la expansión de esta tecnología tan disruptiva.El día amaneció con inquietud en Asia. Allí SoftBank, el gigante financiero del sector tecnológico, cayó un 10%. El índice Kospi de Seúl se dejó un 3,26% al cierre, lastrado por las ventas de acciones de los gigantes surcoreanos de los semiconductores (SK Hynix, -6,35% y Samsung Electronics, -4,05%). La onda expansiva sacudió Europa. ASML, la empresa con mayor capitalización bursátil del continente, cayó un 6,13% en Ámsterdam. En España, el Ibex, tras acusar una corrección del 1,38%, ve alejarse cada vez más la cota de los 20.000 puntos.En el otro lado del Atlántico, las bolsas estadounidenses abrieron en negativo, arrastradas por el Nasdaq. No hay que olvidar que el sector tecnológico es el que tiene más peso en Wall Street y cerca de la mitad de las firmas del SP500 están relacionadas de alguna manera con la IA. Pesos pesados como Nvidia (-3%) o Intel (-5%) se tiñeron de rojo. El índice de semiconductores de la Bolsa de Filadelfia se encaminaba a registrar su mayor caída diaria desde julio.El malestar social sobre el impacto de la tecnología obliga a los directivos a ser prudentesEl Banco Internacional de Pagos, con sede en Basilea, añadió más nervios a unos mercados de por sí ya muy sensibles. “El sector durante el último año ha comenzado a mostrar signos cada vez más evidentes de vulnerabilidad. Lo que más nos preocupa es el rápido aumento de la deuda y el apalancamiento”, señaló Frank Smets, responsable de análisis del banco. “Muchas de estas operaciones de financiación son bastante opacas. A menudo no figuran en el balance. Presentan una especie de circularidad”, añadió.En una nota publicada el lunes, Yields climb, yet risk appetite holds firm , la entidad puso el dedo en la llaga. “Los inversores exigen a estas empresas una prima de riesgo mayor ante la creciente inquietud por el fuerte aumento de sus emisiones de deuda y por la sostenibilidad de sus elevados márgenes de beneficio”. No hay que olvidar que el endeudamiento total de las tecnológicas ha pasado de unos 22.000 millones de dólares –el 22% del crédito privado total– en el 2010 a más de 1 billón de dólares –el 44%– en 2025.Aún así, pese a las reticencias de los últimos días, Donald Trump defiende que el dinero fluya a Estados Unidos y ha afirmado el lunes que hay “una conspiración enfermiza para frenar el desarrollo de la IA”.Los cuatro grandes hyperscalers , es decir, Amazon, Microsoft, Meta y Alphabet, han gastado alrededor de 900.000 millones de dólares en los últimos dos años en inversiones destinadas a la inteligencia artificial. ¿De verdad el mercado cree que están dispuestas a echar atrás su plan?Las firmas de semiconductores se tiñen de rojo después las críticas de Dario Amodei y Sam Altman“La historia nos dice que cada vez que una tecnología permite ganar dinero y aumentar poder, incluso militar, las inversiones nunca han parado”, reflexiona a este diario Guillermo Dorronsoro, ex decano de Deusto Business School y miembro de la Asociación Nausika-Tecnología para el bien común. “Yo creo que las voces en contra que están surgiendo son calculadas porque se está levantando una corriente de malestar en la sociedad, con los estudiantes que ven como se les está complicando conseguir su primer empleo a causa de la IA. Estas recientes declaraciones críticas no nacen de la prudencia, sino del interés en frenar una posible respuesta social negativa”, razona.Dorronsoro minimiza la actual corrección bursátil. “Los mercados nunca han frenado este tipo de desarrollos. Calculan riesgos y buscan rentabilidades. Aunque a corto plazo la percepción del riesgo pueda frenar a determinados inversores, hay otros que están invirtiendo con una visión a medio y largo plazo. Y lo que están buscando es una posición de dominio. Así que por mucho que algún que otro directivo nos diga que tengamos que ir más despacio, la historia demuestra que esto no va a ocurrir”, advierte. Más inquietudEl petróleo se enciende y la Fed valora subir los tiposAl mercado no solo le preocupa el debate sobre el desarrollo de la IA. El ataque y el consiguiente cierre del oleoducto saudí Este-Oeste han sacudido las cotizaciones del barril y mantienen los precios firmes, anclados a los tres dígitos, por encima de los 100 dólares. El Brent, variedad de referencia en Europa, superaba el lunes la barrera de los 107 dólares con una apreciación cercana al 3%. Hay que recordar que este oleoducto desempeña un papel clave para compensar la reducción de los flujos a través del estrecho de Ormuz, que está en la práctica cerrado a causa de la guerra de Irán. El suceso saudí aumenta la incertidumbre sobre las tendencias de la oferta y la evolución futura de los precios. Hasta ahora el mayor impacto del conflicto se ha sentido en los productos derivados del petróleo, más que en el crudo en sí. La combinación de paradas de refinerías en Rusia, la reducción de la actividad de refinación en otros países y la fuerte caída de los inventarios ha repercutido en los mercados de diésel y gasolina. En EE.UU. los precios en el surtidor del diésel han alcanzado estos días máximos históricos. Por otra parte, ante la escalada de la inflación, el consenso de los analistas se inclina hacia una posible subida de los tipos de interés por parte de la Fed esta semana. Una mala noticia para la economía estadounidense, que arrastra una deuda de 40 billones de dólares. Los intereses del bono a 10 años en EE.UU. superaron ayer por unos instantes la barrera del 5%, la más alta desde el 2023. El nuevo presidente del banco central, Kevin Warsh, tiene que tomar medidas ante una tasa de inflación que ha alcanzado el 3,4% interanual en agosto y que lleva 65 meses seguidos por encima del objetivo del 2%. Donald Trump, que le puso en el cargo antes del verano, ha pedido en numerosas ocasiones un descenso de los tipos de interés, poniendo en duda si la institución será capaz de mantener la independencia y sus criterios. “Al fin y al cabo, las reiteradas y contundentes advertencias del presidente sobre la intolerancia a la inflación pueden poner en riesgo la credibilidad de la institución si no van acompañadas de alguna medida que las respalde”, afirmó el economista de JPMorgan Michael Feroli, que prevé que la Fed suba los tipos el miércoles. Aproximadamente, el mercado otorga un 85% de probabilidad de que la Fed eleve un cuarto de punto el precio del dinero, hasta la horquilla del 3,75%-4%.En La Vanguardia desde el 2000. Especializado en Economía internacional, ha cubierto como enviado el Foro Económico de Davos, la OMC o el BCE. Licenciado en Derecho en Roma, Master en Periodismo UB/, PDD del IESE. Premio AECOC.