Venga, hablemos de la IA otro ratito. Sigo pensando, como escribí hace tres días, que alrededor de la IA hay mucha burbuja informativa en beneficio de sus fabricantes, y ahora voy a contribuir yo a ella un poquito más. La otra opción era escribir sobre la Fórmula 1 en Madrid; pero para burbuja informativa, el Madrid de Ayuso.
El miedo esta semana es que la IA se “descontrole”, acabe emancipándose del control humano, desarrolle conciencia propia y tome sus propias decisiones, deje de obedecer nuestras órdenes y se convierta en una amenaza para la humanidad. ¿Sí? ¿Y qué cosas peligrosas podría hacer una IA autónoma y rebelde? ¿Asesinar en masa, al margen de la ley y sin ningún reparo moral? ¿Controlarnos, vigilarnos, reducir nuestra libertad? ¿Sustituir a trabajadores convirtiéndolos en prescindibles? ¿Engañarnos con fotos o vídeos que haga pasar por auténticos? ¿Deepfakes de cualquiera de nosotros? ¿Crear noticias falsas, difundir bulos? ¿Productos culturales que haga pasar por creación humana? ¿Aprovecharse del trabajo y la creatividad de la humanidad para seguir aumentando sus capacidades? ¿Idiotizarnos, hacernos perder interés y curiosidad por facilitárnoslo todo sin esfuerzo? ¿Darnos respuestas inexactas, falsas o sesgadas por prejuicios discriminatorios? ¿Robarnos la atención y convertirnos en yonquis de sus recompensas con más facilidad que las clásicas redes sociales? ¿Ofrecernos sucedáneos de relación humana (amigos, parejas, terapeutas, entrenadores) que acaben sustituyendo a las personas reales? ¿Llenar los comercios de tu barrio con carteles horribles que parecen hechos por el mismo diseñador?













