Denota desesperación. El presidente de EE.UU. prometió esta semana en la convención republicana a 50 días de las elecciones legislativas que daría un cheque de 5.000 dólares a cada adulto estadounidense si su partido salía victorioso el 3 de noviembre.
¿Hasta qué punto siente que puede perder las elecciones como para querer comprar el voto con 5.000 dólares? ¿Por qué un presidente que presume constantemente de estar viviendo una edad dorada necesita prometer 5.000 dólares a cada adulto? Si la economía es tan extraordinaria, ¿por qué hace falta un incentivo electoral de semejante magnitud?
La guerra en Irán tiene ya el galón de diésel por encima de los seis dólares en EE.UU., y la popularidad del presidente de EE.UU. está en mínimos históricos. Pero él cree que la solución pasa por prometer 5.000 dólares por cabeza, si bien nunca más se supo de promesas similares hechas recientemente sobre los dividendos del DOGE o los aranceles. También piensa que la solución a las consecuencias del trumpismo pasa por más trumpismo.
“Por favor, levanten la mano derecha”, dijo el jueves por la noche: “Prometo lealtad al mejor presidente de la historia de Estados Unidos, que nos quiere tanto que apenas puede respirar, que saldré con mi familia, con mis amigos, no me importa si estoy registrado o no, y voy a intentar hacer trampa a lo bestia, tal como hacen ellos... Prometo que voy a reunir a mis amigos y a mi familia, y vamos a votar el 3 de noviembre, y que Dios nos asista. ¿Sabéis qué pasa si no votáis? Iréis al infierno, y no quiero que eso os pase. Así que, por favor, id a votar, porque juntos derrotaremos a los comunistas, a estos lunáticos de la izquierda radical, aplastaremos a los extremistas, fanáticos, lunáticos y criminales que quieren destruir nuestro país”.










