Cuando el director artístico del Festival de Venecia, Alberto Barbera, anunció las películas que competían en esta edición, sonaron muchas alarmas. Entre los 20 títulos anunciados solo uno estaba dirigido por una mujer. Finalmente, y tras la entrada a última hora de Naza, codirigida por Yuval Abraham y Rachel Szor, fueron dos. Aun así, una cifra terrorífica que mostraba la enorme brecha de género y el problema de desigualdad en la industria del cine. Parece que el jurado haya querido tirar de las orejas a Barbera y a la Mostra eligiendo con su León de Oro a Woman Unknown, de May el-Toukhy, la única película dirigida en solitario por una mujer de todas las que conformaban la Sección Oficial. Es la octava mujer en lograrlo.
El jurado, presidido por Maggie Gyllenhaal, sorprendió con su elección. La crítica daba por hecho que el mayor reconocimiento de la Mostra iría para Naza, el demoledor documental sobre el genocidio en Gaza o, en su defecto, a Possible Love, la película más redonda de la competición, un drama sobre la lucha de clases y el cine como vampiro del coreano Lee Chang-Dong. Al final el consenso se decantó por el drama histórico de El-Toukhy, que también estaba entre las favoritas.










