12 de septiembre, 2026 - 06h30Los ataques del 11 de septiembre de 2001 (11-S), que destruyeron las Torres Gemelas del World Trade Center, símbolo de Nueva York y del capitalismo de los Estados Unidos, constituyeron un acontecimiento histórico cuyas consecuencias cambiaron el mundo. Hoy, 25 años después, los esfuerzos de los Estados y de las empresas tecnológicas para incrementar la vigilancia y el control se justifican por razones de seguridad. La privacidad y otras libertades individuales han cedido terreno ante la lucha contra el terrorismo.Los cuatro aviones secuestrados por 19 integrantes de Al-Qaeda provocaron la muerte de 2.977 personas. En las Torres Gemelas murieron 15 ecuatorianos. Todos fueron víctimas inocentes. Hoy debemos rendir homenaje a su memoria y expresar nuestras condolencias a sus familias.Tres días después de los atentados, el Congreso de los Estados Unidos aprobó la Autorización para el Uso de la Fuerza Militar (AUMF), que autorizó al presidente (George W. Bush) a emplear la fuerza “necesaria y apropiada” contra organizaciones o personas que habían planificado, autorizado, cometido o apoyado los atentados del 11 de septiembre. Dirigida inicialmente contra Al-Qaeda y sus protectores en Afganistán, su amplia redacción permitió extender su aplicación. Según el proyecto Costs of War de la Universidad de Brown, las operaciones antiterroristas de los Estados Unidos llegaron a 78 países, en al menos 22 de ellos invocando la AUMF de 2001.Los atentados marcaron el comienzo de las llamadas “guerras eternas”, en las que Estados Unidos se involucró, muchas veces acompañado por sus aliados, en el Medio Oriente y otras partes del planeta.El costo humano, según el proyecto Costs of War, es devastador: entre 905.000 y 940.000 personas han muerto directamente en las guerras posteriores al 11-S y se estiman entre 3,6 millones y 3,8 millones de muertes indirectas como consecuencia de los conflictos. Más de 38 millones de personas han sido desplazadas y más de 7.000 militares estadounidenses han muerto en estas guerras.Estos conflictos devastaron países y provocaron el desplazamiento de millones de personas, muchas de las cuales hoy son rechazadas o forzadas a retornar a países en conflicto. La reconstrucción social y física de esas sociedades tomará generaciones.Para muchos analistas, este acontecimiento produjo profundos cambios en Estados Unidos y en todos los países del mundo. Hoy vivimos rodeados de cámaras, con nuestros espacios íntimos cada vez más expuestos y sujetos a nuevas formas de vigilancia electrónica. La seguridad ha ganado terreno frente a la libertad.25 años después de los atentados, recordamos un acontecimiento que cambió el mundo y marcó el inicio de una era en la que la violencia nos acompaña a cada instante y nuestros pueblos viven bajo el imperio del terror. El terrorismo impera como realidad y justificación para cualquier acto.El Ecuador no podrá superar esta etapa sin el concurso de todos y sin acuerdos para enfrentar las adversidades que tenemos y las que se avecinan. Es una cuestión de vida o muerte. Si no me creen, miren sus pantallas y lo verán en vivo y en directo. (O)