La bielorrusa, citada con Rybakina en el cierre de Nueva York, encadena ocho seguidos sobre la superficie: todos desde 2023. Desde ahí, su eficacia es del 95%

Los ecos del 11-S llegan al otro lado del East River, donde el tenis actúa acorde al día ceremonioso y una treintena de marines con gorros y camisas blancas desciende ordenadamente del autobús para el homenaje. Atascos en Manhattan, nudos en las gargantas por las 2.977 víctimas mortales del ataque y la pista Arthur Ashe —la más grande del mundo— envuelta en una luz azul a partir de media tarde. El silencio sepulcral precede a la disputa de las semifinales masculinas y también a la gran cita de este sábado, en el que chocarán (22.00, Movistar+) dos fuerzas incontenibles: Aryna Sabalenka (28 años) y Elena Rybakina (27). La uno contra la dos, o viceversa. Este mismo lunes se producirá el cambio de orden porque la kazaja destronará a la bielorrusa en el ranking tras casi dos años de mandato. Hay cambio de guardia, pero la reina saliente se rebela: “Estoy preparada para ganar”.

Después de un curso muy titubeante a partir de abril, Sabalenka tiene ahora la oportunidad de enderezarse, evitar quedarse este año en blanco —perdió la final de Australia, encalló en Roland Garros y se marchó pronto de Wimbledon— y de paso, igualar un logro extraordinario. Si triunfa otra vez seguiría la estela de Serena Williams, quien hace más de una década (entre 2012 y 2014) encadenó tres títulos consecutivos en Flushing Meadows. No son muchas las que lo han conseguido; en la Era Abierta (a partir de 1968), de hecho, solo tres. Para dar con el precedente anterior hay que retroceder históricamente hasta los setenta, cuando otra estadounidense, Chris Evert, completó un póquer (del 75 al 78). Esta noche habrá, pues, mucho en juego.