Actualizado Domingo,

septiembre

00:46Elena Rybakina tiene la fuerza, los movimientos y el car�cter para dominar el tenis femenino durante una �poca, durante una buena �poca. Este 2026 es su a�o, de eso ya no hay duda, y los que vienen se prev�n similares. No hay demasiada belleza en su tenis, construido alrededor de saques dur�simos, golpes planos y pocos intercambios, pero �sa es la l�nea que se impone en el circuito desde hace d�cadas, posiblemente desde la llegada de las Williams. Este domingo, en la final del US Open, Rybakina, que la pr�xima semana ser� la n�mero uno del mundo, venci� a su predecesora, Aryna Sabalenka, para demostrar qui�n manda ahora.La finalmente campeona tembl� en el segundo set, cuando tuvo la oportunidad de liquidar el partido por la v�a r�pida, pero resisti�, recuper� el control y acab� imponi�ndose por 6-5, 5-7 y 6-2. Un 85% de puntos ganados con su primer servicio explican buena parte de su dominio.Rybakina no necesita demasiado para hacer da�o. Un saque, un golpe de derecha, otro rev�s y, de repente, la pista parece demasiado peque�a para la rival. Su tenis tiene algo de mec�nico, casi de inevitable, pero tambi�n una contundencia que resulta dif�cil de discutir. No necesita construir demasiado los puntos porque puede derribarlos. Y cuando encuentra el ritmo, como ocurri� durante buena parte de esta final, juega con una sensaci�n de superioridad f�sica que pocas tenistas pueden contrarrestar.Como ya hizo en su anterior gran �xito, el Open de Australia, Rybakina apenas celebr� su victoria. Un abrazo contenido con los miembros de su equipo, una sonrisa t�mida y poco m�s. Mientras ella parec�a procesar la conquista de otro Grand Slam como quien acaba de completar una tarea, al otro lado de la red Sabalenka se hund�a en la desesperaci�n. Es una imagen que empieza a resultar familiar: Rybakina, casi inexpresiva, y su rival intentando contener todo lo que ocurre dentro de su cabeza.El hundimiento de SabalenkaLa bielorrusa, que se manten�a en el n�mero uno del ranking WTA desde octubre de 2024, volvi� a verse perjudicada por su car�cter volc�nico, por esa emocionalidad que acaba siendo lastre. Implacable durante las primeras rondas ante rivales con menos recursos, desesper� ante Rybakina como hab�a hecho tantas otras veces. Cuando la kazaja empez� a dominar, Sabalenka dej� de jugar contra ella para empezar a jugar contra s� misma. Los gestos, los gritos, la frustraci�n y los errores fueron apareciendo hasta convertir la final en otra batalla interior.En su palmar�s ya hay m�s finales de Grand Slam perdidas, cinco, que ganadas, cuatro. Una estad�stica extra�a para una tenista de semejante dimensi�n, sobre todo porque no ha tenido una antagonista recurrente que pueda explicar semejante desequilibrio. Ahora, sin embargo, parece haber encontrado una. Rybakina y Sabalenka tienen edades parecidas, 27 y 28 a�os, y una caracter�stica que las distingue del resto: una potencia que no encuentra parang�n en el circuito.Su rivalidad puede marcar los pr�ximos a�os del tenis femenino. Coco Gauff o Mirra Andreeva, m�s j�venes y creativas, ofrecen un tipo de tenis diferente, con m�s recursos, cambios de ritmo y capacidad para improvisar. Pero ambas todav�a adolecen ante la violencia de los golpes de Rybakina y Sabalenka. Mucho tendr�n que crecer para que deje de ser as�.Por ahora, el relevo ya tiene nombre. Rybakina no s�lo ha ganado su primer US Open. Ha derrotado a la n�mero uno para convertirse en ella. Y lo ha hecho a su manera: sin aspavientos, sin necesidad de convencer a nadie y con una raqueta capaz de hacer que el tenis, durante unos minutos, parezca un deporte mucho m�s sencillo de lo que realmente es.