El buen médico trata la enfermedad; el gran médico trata al paciente que tiene la enfermedad Sir William Osler-------------------------Me dice Marta García (28):–Los deportistas de élite vivimos al borde del abismo, ¿sabe? Intentamos soportar las máximas cargas de volumen e intensidad, y eso hay que saber manejarlo.–¿Y usted sabe cómo hacerlo?Y antes de responder, se encoge de hombros: Marta García se licenció en Medicina en el 2022.–Hombreeee, creo que es importante entender el cuerpo. La medicina del deporte tiene algo que me gusta: a través de ella, comprendes cómo funciona una máquina a máximo rendimiento, cómo se modifica la fisiología. Me fascina todo eso, y lamento que se perdiera esa figura cuando desapareció como especialidad médica, hace unos pocos años.(La vía de formación oficial MIR para médico deportivo se suspendió en las convocatorias a partir del 2015; las escuelas profesionales dejaron de impartir estos estudios específicos en el 2018).Marta García, durante una prueba de esfuerzo en Saint Gallen ON–¿Y qué hizo usted al licenciarse? ¿Ha llegado a ejercer la medicina?–Al barro no he bajado aún. No he estado en la puerta de un hospital, ni en urgencias. Pero he ido profundizando en la materia. Tengo un máster en Medicina Deportiva y otro en Alto Rendimiento de Deportes Cíclicos por la UCAM. Me he sumergido en las ciencias del deporte, disciplina que no dábamos en la licenciatura de Medicina. He aprendido a ver hasta dónde llega un cuerpo sano y cuándo le llevas a esa frontera en la que el deporte deja de ser sano.–Pero usted es una extraordinaria corredora de fondo. Y para ser fondista, tiene que exprimirse hasta más allá de lo soportable...(Marta García luce dos podios europeos en 5.000 m, el último de ellos fue la plata de este verano en Birmingham, y este domingo, a las 19.10 h, disputa los 5.000 m del World Ultimate Championships de Budapest, suerte de Mundial en miniatura, de tres días, que se emite en Movistar)Lee también–Más allá de las horas en las que corro, me encuentro bien. En el día a día no tengo sensación de cansancio, que es la señal de que el gasto de energía no está bien orientado. Al fin y al cabo, la clave es el sentido común.Le pregunto:–Desde su punto de vista, ¿el deporte de élite es sano?–Depende de cómo gestiones tu cuerpo. Hay quien está medio lesionado y sigue forzándolo todo hasta que desemboca en una lesión que condicionará el resto de su vida. El sentido común vale para todo en la vida. En el trabajo, igual no paras cuando toca y acabas en un infarto. Se puede ser élite y estar sano. Y cuando tengo problemas, retrocedo. Lo primero es la salud. Sin ella, no puedes rendir.En el día a día no tengo sensación de cansancio; la fatiga nos indica que el gasto de energía no está orientado”Marta GarcíaAtletaY se sumerge en detalles, en las servidumbres del sistema digestivo, exigido en la actividad física. O en la lesión lumbar que la tuvo fuera de juego en primavera y condicionó su rendimiento en mayo y junio.Y evoca sus inicios como atleta, en la Palencia de su infancia, cuando tenía tres o cuatro años y se puso a correr para seguir los pasos de Bárbara, su hermana, siete años mayor que ella, y ganaba carreras y si se caía, se levantaba.–Aquella Marta era imparable –dice Marta García.Como si la Marta García actual no fuera imparable...Marta García, en Castellón, donde vive y se entrena actualmente ON–Hasta mi bachillerato, el atletismo era un hobby secundario. Mi prioridad eran los estudios. Pero luego me fui a estudiar Medicina a Valladolid, y allí estaba el grupo de atletismo de Uriel Reguero, y me inspiré: me comprometí a entrenarme seis veces por semana. Me guiaron en mi pasión por hacer lo que me gustaba, aun priorizando los estudios. Y en el 2021, me llamó el grupo de entrenamiento del OAC Europa (On Athletic Club). Y así es como me profesionalicé.Lee también–¿Por qué la llamó el OAC?–Había sido campeona de España absoluta siendo sub 23. Se fijaron en mí.–¿Le costó decidirse?–En el 2020, con la pandemia, había acabado mi contrato con una marca deportiva y mi futuro iba directo al hospital. El OAC me ofreció la posibilidad de hacer del deporte mi trabajo, y pagarme la habitación y comer sin pedir dinero en casa. Mi familia es estricta. Mis padres me decían: ‘Trabaja de lo que quieras, pero que sea en algo que se pueda llamar trabajo’. Aparcar la Medicina me daba miedo, pero he sabido mantenerme ligada a ella, y ahora ya estoy enfrascada en la vida del atleta teniendo claro dónde está realmente mi futuro.(No está mal, eso de profundizar en aquello que amas sabiendo que al final te espera algo por lo que también sientes amor,¿no?).Licenciado en Derecho (UB) y Periodismo (UPF). En La Vanguardia desde 1995. Estuvo en Sociedad, Política y Economía. Hoy escribe retratos y columnas en Deportes. Autor de 'Soñé que estaba vivo' y 'Soy un superhéroe'