0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia ArtificialJuan Roig, además de ser una de las personas más ricas de este país, tiene dotes de visionario. De su olfato comercial da buena fe la cuenta de resultados de Mercadona, que va como un cohete.Pero, a diferencia de la Coca-Cola, en lo suyo no hay secreto: pocos empresarios (y ningún partido político) han sabido interpretar como él el declive de la clase media. Esa que históricamente ha servido para pacificar y estabilizar sociedades. La de la moderación, el bienestar, la modernidad, el consumo y la tarjeta de El Corte Inglés.La que ahora se está yendo al garete.Uno de los 'mercaurantes' de la empresa Mercadona en Barcelona. ACNSe ha teorizado mucho sobre este asunto. El periodista Esteban Hernández firma un libro en el que explica cómo el proceso de deterioro de la clase media ha llegado a capas más desfavorecidas. Estas empiezan a ver que sus hijos ya no tienen el futuro tan asegurado mientras se instala la incertidumbre en lo que vendrá.Basta con comparar, con un sueldo medio, cuántos metros cuadrados se podían comprar en una ciudad española ayer y cuántos hoy. Servidora de usted compró en 1998 un piso en Barcelona y pagó el metro cuadrado a unos 1.600 euros –entonces, en pesetas–. Hoy, un mercado salvaje impone 6.600 euros por ese mismo metro cuadrado. Y todo ello con un trabajo más desvalorizado desde 2008 y una presión fiscal mayor que nos ahoga.Una siempre ha pensado que, si la clase media sigue conservando el nombre, es en buena medida porque cada vez hay más funcionarios en este país.Nada mejor que un supermercado para describir el declive de la clase media en EspañaCuando la gente ya no puede hacer planes a largo plazo, se refugia en las cosas cotidianas, porque el futuro deja de representar un territorio fiable. Una perspectiva interesante, la que aborda Esteban Hernández. La cuestión no es que ya no podemos permitirnos tanto, sino que hemos dejado de imaginar que podremos permitirnos más.Lo dejamos para el mes que viene.Mejor lo compramos en oferta.Irse de vacaciones haciendo el mayor esfuerzo del año. Si no, a casa de los abuelos.Si te invitan a una boda, te descuadra el trimestre entero.Este coche aguantará un poco más.Salir a tomar un vino sin sentarse a cenar. El restaurante, solo para acontecimientos.No pillar el café y el croissant de camino a la oficina porque a final de mes son 100 euros más.Los padres pagan parte del alquiler del hijo de 30 años, aunque él tiene trabajo.Dos salarios, una vivienda, estudios y trabajos estables, pero poco margen para sustos o imprevistos....Se convierte la renuncia en un estilo de vida. Y la clase media muere cuando ahora llama lujo a lo que antes llamaba normalidad.Juan Roig vio venir el tsunami. Primero puso a reinar la marca blanca en el súper. Más tarde, instaló una barra de comida rápida, ya saben, para los socorridos tápers de mediodía de quien no ha tenido tiempo de llevarse las sobras de la cena a la oficina. Luego puso sushi y un pasillo de ecológicos para esos días especiales. Y el último golpe de gracia –consideraciones gastronómicas a parte– ha sido colocar mesas altas corridas, microondas y vasos y cubiertos (de papel y plástico) para comer la ración y la bebida que has comprado.Más de media España cabe en un Mercadona. Pues sí: Roig, un visionario.Lee tambiénPeriodista. Redactora jefa en Sociedad. Antes, en Política, Cultura y Vivir. Premio Comunicació i Benestar Social del Ayuntamiento de Barcelona (1998). Colaboradora en RAC1. Premio Pedro Vega de Periodismo (2025)