La inteligencia artificial está transformando el mercado laboral e impulsa una mayor demanda de habilidades humanas como liderazgo, creatividad y capacidad de toma de decisiones. En paralelo, esta tecnología genera diferencias cada vez más marcadas entre las empresas que logran aprovechar su potencial y aquellas que avanzan más lentamente en su adopción.Según el informe PwC 2026 AI Jobs Barometer, en el mercado de trabajo existen “dos velocidades” en la aplicación de la IA. Por un lado, los empleos “profesionalizados”, donde la IA potencia el desempeño de especialistas y expertos; por otro, los empleos “democratizados”, donde la tecnología facilita que determinadas tareas puedan ser realizadas por personas con menor nivel de experiencia o especialización.De acuerdo con el relevamiento, los puestos profesionalizados crecen al doble de velocidad que los democratizados y registran un crecimiento salarial 42% superior. En este contexto, la inteligencia artificial no reemplaza el conocimiento humano, sino que amplifica su valor.El estudio también evidencia que las compañías con mayor adopción de IA están capturando ventajas competitivas claras. Entre 2018 y 2025, los sectores más intensivos en inteligencia artificial alcanzaron un crecimiento de productividad de 34% frente a 24% de los menos avanzados. A su vez, las organizaciones líderes en IA expandieron su dotación 52%, mientras que el resto creció 36%.Dentro de este grupo se destaca un segmento que PwC denomina “superestrellas”: el 20% de las compañías más expuestas a la IA alcanzó un crecimiento de la productividad laboral del 163% respecto de 2018, casi cinco veces superior al promedio del resto de las organizaciones con alta exposición a esta tecnología.Sobre estos temas trató “Inteligencia Artificial y tecnología”, la séptima edición del 2026 del ciclo Visión 360° de Clarín. La mesa estuvo integrada por Mariela Fiorenzo, senior manager data office de Personal; Cristian Deferrari, head de plataformas & gen AI en Naranja X; Federico Larrory, director de tecnología aplicada en AUSA; María Dolores González, gerente de DATA & IA en Aeropuertos Argentina; Javier Kölliker Frers, director de marketing beauty & wellbeing de Unilever y Julia Pomares, directora para LATAM de The Global Initiativefor Digital Empowerment (GIDE).La charla formó parte del ciclo anual Visión 360°, una serie de encuentros entre directivos de empresas, funcionarios, referentes sociales, emprendedores y expertos, sobre los retos que enfrentan las compañías en el país. Moderaron el streaming Carolina Amoroso y Horacio Riggi.El ciclo contó con el apoyo principal de Personal, DESA, PAE y OSDE, además del sponsoreo de AFARTE y Camuzzi. También tuvo el auspicio de AUSA, GCBA, Aeropuertos Argentina, Unilever, Naranja X y Philip Morris.Pomares profundizó en el nivel de adopción de las empresas argentinas en lo que respecta a la IA. “Hay tres estadíos que pasan las empresas: primero fue el uso espontáneo, que cada persona y empresa empezó a hacer. Después hubo un momento de adopción con proyectos pilotos y por último estamos en el camino de la integración, que esa adopción aislada lleve a aumentar la productividad o tener un impacto sistémico. Ese es el gran desafío”, diferenció.En esa línea Fiorenzo coincidió en que "hoy la IA generativa nos da un plus enorme. Nosotros pasamos todos los estadíos, desde el uso de Chat GPT de manera personal, y fuimos empezando a buscar las formas de que la IA generativa se pueda trabajar de forma orgánica desde los propios equipos, sin que sea algo exclusivo del área de datos”, mencionó sobre el proceso de la compañía de telecomunicaciones.En el consumo masivo, Kölliker Frers consideró que es un momento “apasionante” para el marketing en el sector. “Estas herramientas vienen a potenciar capacidades para estar más cerca de los consumidores, entender sus necesidades y cómo conectar con ellos”, dijo. Y agregó que Unilever cuenta con una productora de inteligencia artificial generativa, el Beauty AI Studio, que les permite generar “assets de comunicación” en tiempos más cortos y de manera más eficiente. “La creatividad, la empatía y la conexión emocional con los consumidores sigue siendo humana y ese talento es la ventaja competitiva que va a seguir marcando la diferencia a futuro”, opinó.Además de la capacitación y el uso de la tecnología puertas adentro de las empresas, la pedagogía del usuario también fue un tema de conversación. Sobre este aspecto Deferrari reconoció que el reskilling y el upskilling está sucediendo tanto internamente en las compañías como entre los clientes.“Cuando pensamos en cómo evoluciona el negocio es central pensar cómo evoluciona el cliente”, expresó Deferrari. “Los clientes quieren las cosas más rápido y le exigen eso a las empresas. Ese cambio golpea en lo que nosotros tenemos que hacer para atender esa demanda, y los datos son el insumo principal de la inteligencia artificial”, agregó sobre cómo se está transformando el negocio desde ambas puntas de la cadena.Por su parte Larrory dijo que el principal desafío de la IA es la adopción. “Hay que perderle el miedo al uso de la IA o la tecnología. Nosotros estamos trabajando para que la gente entienda que aplicar tecnología no es pérdida de trabajo. El 90% de la gente que estaba cobrando en el peaje hoy sigue trabajando en la empresa”, sintetizó.A su vez González afirmó que la meta en Aeropuertos Argentina es tener equipos híbridos y que cada uno de los empleados pueda tener asistentes con los que realizar sus tareas de forma más ágil. “Como una de las dificultades que tenemos que sortear está la calidad de los datos que se utilizan en estas soluciones y la integración con la infraestructura. También está el tema de los costos de la IA”, analizó.Cómo integrar la IA al negocioEn el plano global, el uso de la IA con agentes está en aumento, principalmente en grandes empresas. Según el informe “El estado de la IA en 2026” de McKinsey, el 40 % de los encuestados de grandes organizaciones — con ingresos anuales superiores a USD 1.000 millones— informan haber ampliado el uso de agentes de IA, frente al 27 % del año pasado. El porcentaje de encuestados de organizaciones más pequeñas que informaron haber ampliado sus sistemas se mantuvo estable en el 22 %.En paralelo, la brecha no solo existe según el tamaño de la empresa, sino también de acuerdo con la región. En América Latina, el avance de la IA comienza a consolidarse con un enfoque marcadamente pragmático, detalla el relevamiento de PwC. Más que en debates teóricos sobre su potencial, el interés en la región se centra en aplicaciones concretas vinculadas a la eficiencia operativa, la automatización de tareas y el apoyo a la toma de decisiones, lo que refleja una adopción cada vez más orientada a resultados tangibles, analiza la consultora.En Argentina, esa tendencia se expresa en una adopción enfocada en resolver desafíos específicos del negocio y acelerar la transformación digital de las organizaciones, sin perder de vista las particularidades del contexto económico y operativo local, según el informe de PwC. En ese marco, el desafío ya no pasa solo por incorporar tecnología, sino por integrarla de manera estratégica para capturar mejoras sostenibles en productividad, capacidades y creación de valor.En particular, en el consumo masivo, la IA permite anticipar tendencias y hábitos de los shoppers. Kölliker Frers, Director de Marketing Beauty &Wellbeing de Unilever, sostuvo que esta tecnología permite entender al cliente a una velocidad mucho más rápida y con mayor profundidad, lo cual facilita el desarrollo de la comunicación y el marketing de los productos. “Estas herramientas nos permiten detectar oportunidades hasta para crear productos, y eso es algo muy potente para lograr conexión con los consumidores”, sintetizó el referente de la gigante de consumo masivo dueña de marcas como Dove, Rexona y Sedal, entre otras.“La industria es mucho más madura y hay una conexión grande entre la belleza y el bienestar, y eso se ve claramente en lo que vemos en las conversaciones. El desafío para las marcas es estar en un territorio culturalmente relevante”, dijo Kölliker Frers y consideró que la IA ayuda a lograr esa meta.Larrory, el Director de Tecnología Aplicada en AUSA, mencionó particularmente el nivel de IA aplicada en las autopistas argentinas y adelantó qué se puede esperar para los próximos años. “En mayo dejamos de ser una autopista tradicional y logramos que el tránsito fluya libremente. Y para permitir que eso pase tenemos muchísima tecnología en la autopista”, explicó Larrory sobre el sistema de peajes libres de cabinas y barreras, denominado “free flow”.Entre la tecnología que se puso en marcha, el director de AUSA habló de cámaras, radares y lásers que determinan cuáles son los ejes de los autos. Eso, a su vez, permite obtener información sobre quiénes transitan en la Ciudad de Buenos Aires. “Esos datos los utilizamos internamente para mejorar la seguridad de la traza y se logró que baje un 50% la tasa de accidentes”, agregó con respecto al beneficio directo que se alcanzó de la mano de estas herramientas digitales. Hacia el futuro, Larrory admitió que todavía se tiene que modernizar el parque automotor argentino, pero estimó que los autos autónomos comenzarán a circular y para prepararse a ese cambio hay que fortalecer la estructura de la autopista, la infraestructura y la seguridad.En la logística del tránsito aéreo, la IA también tiene aplicaciones que buscan facilitar la experiencia de los usuarios y mejorar los procesos internos. González, opinó que el mayor potencial de la IA en el sector aerocomercial se enfoca en encontrar el valor del negocio en cada metro cuadrado. Por caso, González comentó que en Aeropuertos Argentina se está trabajando en un proyecto que tiene como objetivo mantener nuestras pistas descongeladas, libres de hielo y de nieve.“Estamos monitoreando constantemente lo que sucede en el clima y tenemos la posibilidad de usar un asistente que nos ayuda a entender si es el momento de aplicar un químico y ser más eficiente a la hora de mantener la pista libre y descongelada”, citó como uno de los proyectos de IA aplicada al negocio y a la seguridad operacional, un factor central para la experiencia de los pasajeros.En Personal, por su parte, el uso de la IA es una constante desde hace muchos años y ahora se está transformando para implementar la IA generativa. Fiorenzo dijo en la charla que uno de los usos de la tecnología tiene que ver con usar los datos que tienen de los clientes para entender qué ofertas hacerles y cómo personalizar su experiencia.“Hay que pensar tres verticales: el aumento de la productividad, el incremento en la experiencia del cliente y hacer más eficientes nuestros negocios”, dijo Fiorenzo. “Estamos implementando agentes conversacionales, para los casos más recurrentes”, describió la ejecutiva, y afirmó que los humanos siguen teniendo a su cargo los casos más difíciles de resolver.Asimismo, la hiper personalización y la mejora de los servicios se convirtió en una meta para todas las empresas, ya sea en el consumo como en el transporte, y González dio su perspectiva desde la operadora de terminales aéreas. “El trabajo de un ecosistema integrado es un gran desafío, porque no es una única empresa con sus objetivos, sino que participan varias, y eso sucede en tiempo real”, dijo la ejecutiva.A su vez, en el proceso de mejora de la experiencia, la seguridad también resulta un factor clave. Larrory comentó que la empresa está invirtiendo fuertemente en infraestructura, con la incorporación de cámaras analíticas para permitirle al equipo de seguridad de AUSA detectar acontecimientos como robos casi en real time. “Lo que se viene es pasar de ser reactivos a ser proactivos, y mucho de la tecnología que estamos aplicando va hacia ahí”, dijo.Seguridad y riesgos de la IALas cuestiones vinculadas a la seguridad de los datos en la incorporación de tecnología también fueron un eje central del debate en la mesa de Visión 360 de Clarín. Deferrari afirmó que la industria está regulada, por lo que la seguridad de la información de los clientes es clave. “Es uno de los principales drivers para tomar la decisión de hacer o no hacer algo”, aseguró.“La IA abre un panorama de cara a la seguridad de la información de los clientes, y también en la experiencia, está el riesgo operacional y reputacional”, reconoció Deferrari. Y, en ese sentido, agregó: “Para nosotros es clave construir plataformas para descentralizar la construcción de iniciativas en la compañía, pero al mismo tiempo asegurarnos de que sea seguro y con la gestión de riesgos correspondientes”, como una cuestión innegociable.Además de las dudas vinculadas a la información y al uso de los datos, otro debate que trae la IA tiene que ver con la preocupación por la destrucción de empleo. Pomares sostuvo que muchos roles se están transformando gracias a la IA. “Hay una discusión sobre cómo se reconfiguran los trabajos. Hay predicciones que dicen que ciertos empleos van a desaparecer y después se ve que no es tan lineal”, expresó.