El Banco Central Europeo (BCE) ha vuelto a subir esta semana los tipos de interés. Por segunda vez en lo que va de año, la institución presidida por Christine Lagarde ha elevado el precio del dinero ante una inflación que no tiene visos de pisar el freno dada la escalada bélica entre Estados Unidos e Irán y la evolución del petróleo y el gas. Esa decisión de subir los tipos tiene diferentes derivadas. Una, las hipotecas variables van a ser más caras. Otra, los bancos han acelerado la pelea por captar el ahorro de los clientes, ya sea a través de depósitos o de cuentas remuneradas.
La decisión inmediata de gran parte de la banca –sobre todo, los neobancos– ha sido mejorar esa remuneración del ahorro, que se ha convertido en una palanca clave para captar y retener clientes. Eso han hecho entidades como ING, MyInvestor o Trade Republic, entre otras.














