La ropa y el calzado es, con mucha diferencia, el rubro de la economía que tuvo la suba de precios más baja en lo que va del año, muy por detrás del nivel general de la inflación. Hasta agosto acumuló un 4,5% de incremento contra el 21,3% del IPC en lo que va de 2026.No es un fenómeno nuevo: el abaratamiento "relativo", es decir en comparación con otros precios, de la indumentaria es una constante en los últimos casi tres años por una combinación de factores. Dos elementos parecen explicarlo: la apertura comercial inaugurada por el gobierno de Javier Milei y la baja en la demanda que impactó en las ventas. De acuerdo al Indec, en los últimos doce meses el rubro Prendas de vestir y calzado tuvo una suba de 11,1%, un tercio en relación con la inflación general (33,5%). En tres de los meses medidos por el IPC este año hubo deflación, es decir caída de precios nominales: enero (-0,5%), julio (-1,3%) y agosto (-0,6%). Que la ropa y el calzado aumenten por debajo del promedio de precios significa, en términos prácticos, que son bienes que se abaratan en comparación con el resto. Ese efecto es más pronunciado incluso en el Gran Buenos Aires: en lo que va del año las prendas de vestir aumentaron apenas 2,3% y registraron deflación en cinco de los ocho meses contemplados en el IPC. Un informe de Analytica señaló que las prendas de vestir y el calzado son hoy un 42% más baratos en relación con el nivel general de precios que en noviembre de 2023, y que ese es el menor nivel relativo desde, al menos, 2012.También lo analizaron en relación a un ingreso promedio ingresos. Según Analytica, la indumentaria resulta actualmente un 36,8% más accesible que en noviembre de 2023 si se la compara con el salario promedio de un trabajador registrado. El informe utiliza como ejemplo un jean de $70.000: con un salario promedio podían comprarse unas 25 unidades en junio de 2026, frente a 15 en noviembre de 2023.El informe advierte, de todos modos, que la caída de la actividad comercial y productiva no puede atribuirse solamente al crecimiento de las importaciones puerta a puerta (las plataformas Shein y Temu son las favoritas en el mercado argentino), sino también a la caída del consumo. Es una conclusión a la que también llegó la asociación de empresas del rubro Protejer.En su último informe sectorial advirtieron que la cadena textil e indumentaria acumula más de dos años consecutivos de caída de la actividad. En mayo, la utilización de la capacidad instalada del sector textil cayó al 42,2%: casi seis de cada diez máquinas textiles permanecen paradas en las fábricas.Según Protejer, el principal factor detrás de esta dinámica es la debilidad del mercado interno, que impacta de la misma forma en la producción local y en la importada. Es decir, se importa más ropa pero tampoco se vende, más allá de los precios más bajos. Históricamente, remarcaron, la demanda interna se repartía en partes iguales entre producción nacional e importaciones, mientras que actualmente las importaciones explican cerca del 70% del mercado.El cambio también se observa dentro de las propias importaciones. Entre enero y junio de este año, las compras externas de productos textiles e indumentaria tuvieron una caída del 18% en relación con 2025, aunque siguen por encima de 2023 y 2024. Para Protejer, esto refleja una modificación en el tipo de productos que ingresan al país: mientras las importaciones de fibras, hilados y tejidos retrocedieron, aumentaron con fuerza las compras de productos terminados. En el primer semestre, las importaciones de indumentaria crecieron 66% en cantidades, mientras que las de confecciones -como productos para el hogar, sábanas y toallas- aumentaron 38%.La contracción de la actividad también tuvo un impacto directo sobre el empleo. Entre diciembre de 2023 y abril de 2026, la cadena textil, indumentaria y calzado perdió 25.682 puestos de trabajo registrados (21,3% del total). Tres de cada diez empleos que perdió la industria fueron en el rubro textil. También hubo un impacto en la estructura empresarial: cerraron 942 compañías desde fines de 2023.Por su lado, un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) midió que en tres años creció 175% la cantidad de empresas del rubro que son importadoras: pasaron de ser 2.006 a ser 5.522. "Las primeras 20 empresas importadoras pasaron de explicar apenas el 21% de las importaciones en el primer semestre de 2023 a 47% del total en la primera mitad de 2026", explicó ese centro de estudios.