La familia real noruega encadena una nueva pérdida apenas dos semanas después de despedir a Harald V. La princesa Astrid de Noruega, hermana mayor del difunto monarca y uno de los grandes pilares discretos de la Casa Real durante más de siete décadas, ha muerto a los 94 años. Una mujer única y con las ideas claras que no dudó en ponerse en huelga por amor, para luchar por casarse con el hombre al que quería. Su padre, el rey Olav, no estaba de acuerdo, pero su empeño y esa huelga finalmente consiguieron que el monarca cediera.

La noticia resulta todavía más impactante porque Astrid estuvo presente el pasado miércoles en la catedral de Oslo para dar el último adiós a su hermano pequeño. Llegó en silla de ruedas y visiblemente frágil, pero no quiso faltar a una despedida que reunió a buena parte de la realeza europea y a miles de noruegos en las calles de la capital. La Casa Real ha comunicado ahora su fallecimiento acompañando el anuncio de una reciente instantánea de la princesa en blanco y negro.

Fallecida este viernes, la princesa Astrid era una persona muy querida por toda la familia y por el pueblo noruego, precisamente por todo lo que luchó para defender su amor con el que fue su marido durante más de 50 años, Johan Martin Ferner. De hecho, ha seguido teniendo representación institucional hasta hace muy poco, después de casi 70 años, ya que asumió algunas de sus obligaciones con apenas 20.