La economía de El Salvador está despegando. Después de más de dos décadas creciendo a un ritmo de entre el 2 y el 2,5% (muy bajo para una economía en desarrollo), la actividad podría encadenar dos años consecutivos creciendo a un ritmo del 4% o más. En 2025, la economía deEl Salvador sorprendió al propio Fondo Monetario Internacional (FMI) con un acelerón en los últimos trimestres que llevó al PIB a cerrar 2025 con un crecimiento del 3,9%, frente al 2% que esperaba el FMI. La inercia parece mantenerse, la economía está creciendo a un ritmo interanual del 5% (aunque se espera que pierda algo de ritmo) este año, lo que ha llevado esta semana al banco central del país a revisar sus propias estimaciones para 2026. Ahora, la institución monetaria prevé que El Salvador crezca hasta un 5% (el escenario más optimista), frente al 3% que preveía en abril. Esta vez, como en las anteriores, la construcción y el turismo tiran de la economía, pero suman varios sectores más. En un país que hoy se considera seguro, los negocios empiezan a florecer poco a poco.La economía de El Salvador está creciendo mucho más deprisa de lo previsto y ha obligado al Banco Central de Reserva (BCR) a elevar sustancialmente sus expectativas para 2026. La institución proyecta ahora que el PIB crecerá entre un 4,5% y un 5%, apoyado en el extraordinario dinamismo de la construcción, la inversión y el turismo, que parecen florecer en un clima social y de seguridad que ha mejorado sustancialmente en los últimos años del Gobierno de Nayib Bukele. Las controvertidas medidas del Gobierno para reducir los homicidios están cumpliendo su objetivo final.