De los rascacielos que transformaron el perfil de Nueva York a los ataques que cambiaron al mundo y al nuevo World Trade Center: tres momentos de una historia que sigue presente en la ciudad

NUEVA YORK.- Durante buena parte de la segunda mitad del siglo XX, había una imagen que permitía reconocer a Nueva York casi de inmediato: dos enormes edificios que se elevaban sobre el extremo sur de Manhattan. Eran las Torres Gemelas, núcleo del World Trade Center, un ambicioso emprendimiento pensado para ampliar el papel de la ciudad como punto de encuentro del comercio internacional.

El proyecto fue impulsado por la Autoridad Portuaria de Nueva York y Nueva Jersey y tuvo al arquitecto Minoru Yamasaki como responsable del diseño. Las obras comenzaron en 1966 y el complejo fue inaugurado en 1973. Cada torre tenía 110 pisos y durante un breve período fueron los edificios más altos del planeta.

El conjunto ocupaba 16 hectáreas del Bajo Manhattan e incluía otros edificios, una gran plaza, un centro comercial subterráneo y conexiones con el transporte público. Miles de personas trabajaban allí todos los días y el lugar recibía además una enorme cantidad de visitantes.

Pero su presencia trascendió la actividad económica. Las torres pasaron a ser un punto de referencia para orientarse por la ciudad y un elemento habitual de las fotografías del skyline. Desde los otros distritos de Nueva York, desde Nueva Jersey o desde los barcos que navegaban frente a Manhattan, sus dos siluetas formaban parte del paisaje. Durante décadas, las Torres Gemelas fueron una de las imágenes más reconocibles de la ciudad.