Espacio Fundación Telefónica propone un recorrido apasionante por los inicios de la física cuántica y sus derivadas artísticas, hasta el 11 de octubreEs hora de desprenderse del sopor veraniego, del calorazo que nos ha mantenido medio aturdidos en la cresta de una ola inacabable, para aterrizar en los quehaceres que rigen nuestras vidas de ordinario. Hay que poner a carburar el cerebro de nuevo y una buena opción es acudir a las fuentes de la ciencia, aquellas que buscan la interpretación del mundo que nos ha tocado vivir, aunque sea el invisible.La belleza del devenir científico, de sus logros y avances históricos, se nos muestra en una cuidada y apasionante exposición titulada Revolución cuántica, que Fundación Telefónica muestra desde antes del verano en su espacio expositivo de la calle Fuencarral. Bueno será abrir esta temporada/curso escolar por todo lo alto, con ambición, nada menos que adentrándonos en la física cuántica, disciplina que siempre lleva consigo un cierto halo de misterio.Mucho esgrimen los mandatarios políticos 'el consenso de la ciencia' como justificación de sus desmanes, cuando precisamente nada funciona en este terreno a través de las transacciones a las que están habituados. Creen que la formulación matemática es fruto de una negociación, cuando simplemente es alguien que sube al encerado con argumentos suficientes para defender un postulado mediante un desarrollo preciso. Buena prueba de ello es el modo en que comenzó esta 'revolución cuántica' a la que alude el título de la exposición, y lo hizo el 7 de octubre de 1900, cuando Max Planck, 'padre' de la física cuántica, determinó una constante que supondría un antes y un después en la historia de la ciencia."Aquella noche de octubre de 1900, el físico Heinrich Rubens llegó a casa de Max Planck, donde estaba invitado a cenar. En vez de llevar una botella de vino, traía debajo del brazo los resultados de las investigaciones sobre la radiación del cuerpo negro. ¡Ya sabes cómo somos los físicos!". Es el relato de Sonia Fernández-Vidal, comisaria de la exposición Revolución cuántica, y doctora en Información y Óptica cuántica, con la que 20minutos realizó una visita a la misma. "Planck se pasó toda la noche sin dormir hasta encajar un marco teórico con los datos que le traía Rubens. Eso implicaba afirmar que la radiación está cuantizada, que no es un espectro continuo. Nacía el cuanto como unidad mínima de radiación. La energía sería como un salchichón que no permite hacer lonchas cada vez más finas, sino que hay una loncha mínima que no puede reducirse", explica gráficamente. No sería de inmediato, pero Planck presentaría su postulado sobre la cuantización de la energía en la Sociedad Alemana de Física, el 14 de diciembre de 1900. A lo largo de las salas de Revolución cuántica, la ciencia y el arte encuentran un espacio de confluencia, aunque la primera predomine claramente en cuanto a relevancia. El recorrido parte de un preámbulo donde se exponen volúmenes impresos, como una edición del siglo XVII de Galileo Galilei, aunque no es más que un pequeño testimonio arcaico, porque la exposición es una sugerente sucesión de instalaciones tecnológicas que explican los momentos fundamentales de un camino todavía abierto."En 1905, un oficial de tercera de una oficina de patentes en Suiza, llamado Albert Einstein, toma la idea del cuanto de Planck y plantea que la luz también es una partícula, y lo hace basándose en las investigaciones sobre el efecto fotoeléctrico. Este efecto es el que hace que las puertas se abran automáticamente al entrar en un supermercado, por ejemplo", comenta la comisaria.Tanto el efecto fotoeléctrico como la radiación del cuerpo negro, pueden comprenderse mejor a través de algunos interactivos de esta exposicion, realizados por el Barcelona Supercomputing Center - Centro Nacional de Supercomputación (BSC-CNS). El recorrido es una sucesión, -no continua sino más bien cuantizada, para ajustarnos al marco-, de paneles visualesm, animaciones, vídeos e instalaciones, con carácter didáctico y potencia visual.Avanzando en el recorrido, pasamos por el año 1913, donde vemos la incidencia de la cuántica en el modelo atómico, que también se vió alterado por completo. A la explicación científica y práctica se suma una plasmación artística del concepto de orbital atómico. "Todos estos avances no eran más que parches sobre un sistema clásico, pero en el año 1925 los físicos más jóvenes llegaron a la conclusión de que se requería la formulación de una mecánica que fuera cuántica desde sus raíces. Fueron tres, en concreto, estos científicos: Heisenberg, con su descripción matricial; Schrödinger con su descripción ondulatoria y Dirac con la descripción algebráica". El resto de la exposición trata de glosar los paradigmas en que se asienta esa mecánica cuántica, de una manera lo más comprensible posible, siendo conscientes de la complejidad en que estamos inmersos.Podemos interactuar con instalaciones que describen la dualidad onda partícula, el principio de incertidumbre, el experimento de la doble rendija, todo ello combinado con obras artísticas contemporáneas como 5th Dimensional Camera (2010) de Superflux o Multiverse (2019) de fuse*. Encontramos descritos fenómenos como la teleportación cuántica, que ha dado pie a especulaciones fantasiosas. No es que yo esté desayunando en Albacete y, de repente, aparezca en mitad de Wisconsin, sino que el estado de una partícula puede replicarse inmediatamente -siempre limitados por la velocidad de la luz- en otra partícula que se encuentre a distancia. Eso implica el concepto de entrelazamiento cuántico, explicado a través de paneles informativos.En las últimas salas, se exponen objetos tecnológicos y ejemplos de funcionalidades que se apoyan directamente en la física cuántica y tenemos completamente integrados en nuestra vida: transistores, microchips, el láser, la resonancia magnética… "Es una muestra de la revolución tecnológica, consecuencia de la revolución cuántica", indica la comisaria.Como colofón de la exposición, se muestra la reproducción de un superordenador cuántico, un ingenio en el que se combinará inteligencia artificial, computación clásica y computación cuántica. Es el nuevo reto de la cuántica. Junto a él, una selección de chips cuánticos desarrollados por empresas e instituciones europeas punteras en la materia. "La computación cuántica es completamente distinta a la que conocemos, en cuanto al modo de tratar los algoritmos, y permite grandes velocidades de computación. Por ejemplo, es capaz de desencriptar información en un instante. En cualquier caso, el 'hardware' todavía no está afinado y los ordenadores cuánticos plenamente funcionales se prevé que estarán disponibles entre 2029 y 2035, según las últimas estimaciones", concluye Sonia Fernández-Vidal. Estaremos atentos para ver qué nuevos territorios inexplorados se abren con ese avance, pero para ponernos al día nada mejor que dar un paseo por esta exposición que da cuenta de una revolución, pero una revolución fundamentada en el conocimiento y la ciencia.
La 'revolución cuántica' que transformó el mundo se desvela desde la ciencia y el arte
Espacio Fundación Telefónica propone un recorrido apasionante por los inicios de la física cuántica y sus derivadas artísticas, hasta el 11 de octubre







